Ahora mismo, en Génova, en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de la ONU, se está haciendo historia. Por primera vez en la historia de la OMPI, el organismo que crea los tratados mundiales sobre propiedad intelectual está intentando escribir los primeros tratados de copyright dedicados a proteger los intereses de los usuarios de copyrights, no sólo los de los propietarios de los derechos.

El asunto en cuestión es un tratado para proteger los derechos de los ciegos y otras personas con otras discapacidades que pueden afectar a la lectura (gente con dislexia, con brazos paralizados o sin éstos, o sin manos para poder volver las páginas), introducido por Brasil, Ecuador y Paraguay. Debería ser una cosa hecha: ¿Quién no querría un sistema de armonizadas excepciones de copyright que aseguraran el acceso a la palabra escrita a los discapacidados?”

Extracto del artículo original de Cory Doctorow en Boing Boing, traducido por Mario Pena.


Entre los países que se han aliado con la industria en contra del tratado se encuentran EEUU, Canadá, el Vaticano, la Unión Europea, Australia y Nueva Zelanda. Si estás por defender el derecho de las personas discapacitadas a obras protegidas con copyright, puedes hacerte eco del llamamiento que realiza Cory:

No suelo pedir a los lectores que hagan esto, pero por favor, reenviar este artículo a toda la gente que conozcáis en EE.UU., Canadá y la Unión Europea y pedir que lo vuelvan a poner en blogs, en tweets y que difundan el mensaje, especialmente a oficiales gubernamentales y activistas que trabajan por los derechos de los discapacitados. Sabemos que las negociaciones en la OMPI pueden verse abrumadas por los activitas ciudadanos — de esta manera fue como logramos acabar con las negociaciones del Tratado sobre Radiodifusión hace unos pocos años — y con vuestra ayuda podremos hacer historia y crear un mundo en el que las leyes de propiedad intelectual protejan el interés público”.

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