Los avances y descubrimientos de la inteligencia humana han sido extraordinarios, pero hay unos cuantos fenómenos que se le siguen escapando, en la mayor parte de los casos por las dificultades para su observación y estudio. Entre ellos, este puñado de ‘misterios’ naturales que te ofrezco a continuación y que aún esperan la explicación definitiva. Seguro que llegará, pero mientras tanto siguen generando todo tipo de leyendas, mitos, hipótesis y discusiones. El ser humano, que se divierte con lo desconocido. Pues que así sea… mientras se pueda.

Lluvia de peces

1. Lluvia de animales. Peces, anfibios, pájaros… incluso hay quien habla de perros y gatos. Lo cierto es que este fenómeno existe y hay varias hipótesis que intentan explicarlo, aunque a día de hoy no existe un criterio científico generalmente aceptado.

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2. Bolas de fuego de Naga. Cada mes de octubre miles de personas se dan cita en el río Mekong para ver cómo decenas de bolas de fuego rojas ascienden hacia el cielo desde su superficie hasta desaparecer. Los nativos creen que son producidas por el dios-serpiente Naga, los científicos especulan con algún tipo de fermentación en el fondo del agua y hay quien dice que son disparos o bengalas de soldados.

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Centella

3. Rayo globular o centella. Emparentado con el fuego de San Telmo, este curioso fenómeno que surge en las tomentas eléctricas (“brillante objeto flotante que puede moverse lenta o rápidamente, o permanecer casi estacionario. Puede hacer sonidos sibilantes, crepitantes o no hacer ruido en absoluto”) sigue escapando a la explicación de la ciencia.

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Gelatina espacial

4. Gelatina espacial. Tal cual su nombre: se trata de un material gelatinoso que ha sido encontrado con frecuencia tras una lluvia de meteoros. Se deshace y desaparece en cuento se toca al poco de caer, por lo que los científicos han tenido, hasta ahora, pocas posibilidades de analizarlo.

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Duendes rojos

5. Chorros azules, elfos y duendes rojos. Se producen sobre las nubes de tormenta y se achacaban a la mitología popular hasta que en 1989 fueron grabados por pilotos de la Nasa. Los investigadores saben muy poco de ellos, ya que apenas duran unos milisegundos y a alcanzan velocidades superiores a los 1.600 kilómetros por segundo.

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