Me avisa Facu de un asunto del que no tenía constancia hasta el momento. Se trata del cierre judicial del blog argentino ¿Qué te Pasa, Clarín?, a instancias del mayor grupo de comunicación del país, el Grupo Clarín. Como habrás notado ya, por la coincidencia en los nombres, el blog mantenía una línea crítica con el grupo, lo que ha motivado la acción legal.

Desconozco por completo el contenido del blog pero, en base a las informaciones que tengo, se trataba de una página que no se refugiaba en el anonimato y en la que los editores ejercían su derecho a la libertad de expresión sin caer en la injuria o la calumnia, dentro de una clara línea combativa contra los fundamentos e intereses del grupo, pero una línea combativa enmarcada dentro de los parámetros de libertad de expresión y opinión que caracterizan a cualquier democracia que se precie.

Puedo estar equivocado, porque ya digo que el asunto me coge de lejos y desconozco los contenidos publicados. Pero lo que me ha llamado la atención es que haya sido una empresa periodística, responsable de un conjunto de medios de comunicación, es decir un sector para el que debería ser sagrada la defensa de las libertades de información, expresión y opinión, la que haya actuado de esta forma contra un blog de corte “periodístico”, según sus propios autores (de hecho, al menos uno de ellos, Claudio Díaz, es periodista, ex empleado del propio Clarín).

Nunca es justificable la represión contra el disidente en un marco democrático, pero lo es menos aún si esa represión emana de un medio periodístico. Especialmente cuando tiene en sus manos un poderoso aparato de comunicación contra el cual un blog, ‘a priori’, no puede competir. Y cuando existen cauces, más allá de la censura, para enfrentar o acercar posturas y debatir, si es necesario, hasta convencer con argumentos.

Si alguien tiene más información, en uno u otro sentido, tiene los comentarios a su disposición.

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