No, no hablamos de Snow Leopard, el último sistema operativo Apple para Mac, sino de crías del animal en que se inspira su nombre, el leopardo de las nieves (‘Uncia uncia‘), una de las mayores rarezas y bellezas entre los felinos que, por supuesto, se encuentra también en peligro de extinción, por lo que el éxito de la reproducción en cautividad es todo un rayo de esperanza que hay que celebrar como se merece.

Se llaman ‘Gobi’ y ‘Batu’, son macho y hembra, respectivamente, y sus orgullosos padres llevan por nombre ‘Helen’ y ‘Tom’. Ni que decir tiene que se han convertido en la principal atracción en su lugar de nacimiento, el Seattle’s Woodland Park Zoo, desde que vieran la luz hace unas pocas semanas.

Estos leopardos viven en montañas remotas a altitudes de hasta 6.000 m, motivo por el cual es poco lo que se sabe de ellos. Su pelo es gris, suave y excepcionalmente denso, y tiene una cola también de longitud excepcional que enrolla alrededor del cuerpo para abrigarse.

Caza de día y ataca a todo tipo de animales salvajes, así como al ganado. Son a veces matados por granjeros, pero también cazados por su piel.

Se desconoce la cantidad de ejemplares que quedan en estado salvaje, aunque se estima que habrá apenas 5.000 ejemplares, por lo tanto se trata de una especie en peligro de extinción.

El período de gestación es de aproximadamente 100 días, teniendo normalmente 2 cachorros, aunque puede tener un máximo de 5 crías. Se los considera adultos a los 2 años”.

Verlos, por no decir fotografiarlos, es prácticamente imposible en su medio natural. Por eso me encantó el reportaje de Steve Winter, echando mano de cámaras-trampa, que publicó ‘National Geographic’ en junio de 2008:

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