¿Qué les ha pasado?”… “Un secuestro”, atiné a decir. Lloramos abrazados en medio de la acera, pensaba en Teo, por Dios cómo voy a explicarle todos estos morados. Cómo voy a decirle que vive en un país donde ocurre esto, cómo voy a mirarlo y contarle que a su madre, por escribir un blog y poner sus opiniones en kilobytes, la han violentado en plena calle”.

No. Ni en Cuba, Irán, Italia, EEUU, China, Egipto, Singapur, Túnez, Malasia… No y mil veces no a la represión contra las libertades básicas. No y mil veces no a los atentados contra la libertad de expresión. Sean bloggers, periodistas, sindicalistas, activistas o cualquier otro ciudadano. Palabra contra palabra. Ésa es la vía. La única forma de construir un mundo nuevo, justo, libre y en paz.

Yoani, al menos, puede seguir contándolo sin que nadie le cierre el blog, así que no parece oportuno hablar taxativamente de censura, sino más bien de represalia. Toda mi solidaridad con los bloggers violentados. ¿Leña al blogger? No. Ni al blogger ni a nadie.

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