1. La frase:

La cultura no sale espontáneamente por la energía solar, sale del trabajo”

Joan Manuel Tresserras, consejero de Cultura y Medios de Comunicación de la Generalidad de Cataluña.

Para ostentar el cargo que ostenta, y para ser de izquierdas, no parece que maneje un concepto demasiado riguroso ni social de ‘cultura’. Al circunscribirla al ‘trabajo’ da la impresión de que directamente confunde ‘cultura’ con ‘industria’. Y claro, eso viene a ser casi como confundir ‘deporte’ con ‘liga profesional’, es decir una reducción mercantilista ideal para la demagogia. Recordemos, por ejemplo, la definición de ‘cultura’ de la Unesco:

La cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden”.

Cultura‘, Wikipedia


Un poco más elaborado, ¿no? Aunque si le parece demasiado complejo, también podemos optar por la que aparece en el DRAE:

2. f. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.

3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.”.

Así que la afirmación de que la cultura no se genera por energía solar es una verdad tan cierta (por el momento) como que la música no es capaz de producir energía eólica (por el momento). Tan cierta como inútil para ese debate tan serio sobre libertades fundamentales en la Red vs intereses particulares que nos traemos entre manos. Un poco más de rigor, sensibilidad social y encuadre constitucional no le vendrían nada mal al conseller.

Pero, ¿y qué pasa con cualquier otro fruto del trabajo? Si compro un pan, un martillo, un automóvil… ¿alguien puede impedirme que lo comparta con quién me dé la gana? ¿Alguien puede impedir que lo elabore yo mismo? ¿O es que la cultura es el único ‘producto’ que no se genera por energía solar y, por tanto, merece una protección diferente? Incluso en algunos de estos casos, compartir puede suponer restar. Si regalo un coche, yo me quedo sin él. No es el caso de los archivos digitales, que pueden copiarse y compartirse hasta el infinito sin que nadie se prive de ellos. ¿Es delito? No. ¿Provoca la ruina de la industria? Tampoco. El auténtico creador, ¿dónde pone el acento? ¿En la cartera o en la difusión, sobre todo si tenemos en cuenta que la difusión es el mejor camino para engordar la cartera?

Probablemente la clave de este singular misterio la tengamos en el titular de la noticia. Tresserras no defiende la ‘cultura’, defiende a la SGAE.

2. El modelo editorial:

¿Alguien puede decirme por qué lavanguardia.es cobra por un artículo que se puede encontrar gratuitamente en la web oficial de la agencia que ha distribuido la noticia? ¿Es así como los editores piensan sostener su modelo de pago? Apostaría a que esta información tampoco fue generada por energía solar, pero estoy abierto a cualquier sugerencia.

Gracias por adelantado.

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