Orbyt

El pasado miércoles tuve la oportunidad de asistir en directo a la presentación de El Mundo en Orbyt (disponible a partir de mañana), el nuevo producto de Unidad Editorial que, aunque en ningún momento se había ‘vendido’ como ‘revolución’, muchos -especialmente periodistas y bloggers- esperábamos con cierta expectación, pues todo hacía pensar que se trataba de un intento de respuesta más o menos definitiva al auténtico reto que afrontan las empresas de comunicación tradicionales en este siglo XXI: un modelo rentable de periodismo digital.

No descubro nada nuevo si digo que El Mundo en Orbyt (Orbyt, a secas, en adelante), no supone ningún hito ni para Internet ni para el periodismo, el propio director de ‘El Mundo‘, Pedro J Ramírez, ya se encargó de disipar esa expectativa en el interesante discurso-presentación que ofreció a los asistentes al acto: “No hemos inventado la pólvora”. Y es que Orbyt no es más (ni menos) que una aplicación, un programa que agrupa las distintas publicaciones de papel de la empresa en una plataforma digital de acceso y uso restringido, que puede ser visitada desde cualquier dispositivo conocido (desde el ordenador de sobremesa al móvil, pasando por el inminente iPad) y, dicen, también desde los que nos quedan por conocer.

Orbyt es, en definitiva, un experimento más de los alquimistas del periodismo del nuevo milenio por hallar la piedra filosofal que perpetúe el modelo tradicional, la fuente de la vida eterna que garantice la pervivencia del periódico tal y como lo conocíamos antes de la llegada de Internet. Y eso tampoco es cosa mía: “Habrá vida [periódicos] después de la muerte [del papel]“, Pedro J dixit.

Pedro J. presenta Orbyt

¿Y lo han logrado? ¿Será Orbyt la tabla de salvación del periodismo tradicional? En mi opinión, no. Al menos en su planteamiento actual. Por una sencilla razón: la pervivencia del periodismo pasa inexcusablemente por hacer suyos los valores y aportaciones de la Web 2.0, de los nuevos conceptos teórico-prácticos de la comunicación y de la sensibilidad del ‘lector’ de nuestros días. No basta con reeditar el formato de periodismo 1.0 en traje de seda, porque por mucha lentejuela 2.0 que se le quiera añadir, periodismo 1.0 se queda.

¿Y será rentable? Probablemente, sí, con matices. Orbyt extiende el mercado del papel a territorios a los que hasta ahora era imposible acceder o se accedía con muchas dificultades y escaso rédito, incorporando fundamentalmente nichos de ‘lectores’ hispanos en movilidad o de países hasta ahora inaccesibles. Pero no mucho más. Se trata de una rentabilidad directamente proporcional a su condición de periodismo tradicional, incapaz de atraer a nuevos ‘lectores’ más allá de los actuales sucriptores, profesionales que requieran de esta herramienta para su trabajo y los usuarios potenciales del papel con dificultades de acceso que ya hemos mencionado.

De hecho, todo parece indicar que Unidad Editorial comparte este análisis, o al menos lo toma en consideración: elmundo.es no se toca, en principio. Y eso supone un reconocimiento tácito de que, ni con Orbyt, el periodismo tradicional las tiene todas consigo.

Vista parcial del público en la presentación de Orbyt

Pero, ojo, Orbyt no es un mal producto. Diría que es incluso excelente para el cometido que se plantea. Es el periódico que me gustaría leer, si es que me gustase leer ya algún periódico 1.0: diseño impeclable, excelente esquema de navegación, atractivo, acceso a todas las noticias y en diversos formatos, vídeo, posibilidades básicas de participación y personalización, interactividad, titulares en el correo, disponibilidad online, potente hemeroteca y motor de búsqueda, canal de ocio… Orbyt es un gran producto para el lector de diarios de papel.

Pero con grandes defectos, hoy por hoy, para aspirar a ser un producto online con recorrido: ausencia de enlaces externos, inexistencia de contenidos propios, falta de inmediatez, escaso protagonismo del usuario, nula conexión con la Web 2.0…

No voy a detenerme aquí en el análisis pormenorizado de su estructura, perfectamente explicada por sus creadores y disponible en el vídeo que viene a continuación:

Me interesan más otras cosas. Y me interesan, por ejemplo, algunos de los mensajes lanzados por Pedro J. en la presentación. Bien es cierto que se trataba de un discurso ‘ad hoc’ dirigido a una audiencia integrada principalmente por bloggers, interneteros varios y periodistas digitales; pero eso no le resta valor, en mi opinión lo incrementa, así sea por el grado de compromiso que conlleva:

  • Buscamos la complicidad de la comunidad internauta.
  • Reconocemos el valor y el significado del periodismo online.
  • Estamos entrando en tierra incógnita.
  • La cuestión no es si cobrar o no cobrar en Internet. La cuestión es por qué contenidos se debe cobrar.
  • El liderazgo en Internet del elmundo.es no ha ido en detrimento de las ventas de las ediciones en papel de ‘El Mundo’.
  • Una cosa es dar noticias y otra, hacer un periódico.
  • ¿Es posible el periodismo sin periódicos?
  • Una sociedad controlada por los motores de búsqueda y los agregadores es claramente empobrecedora del concepto de pluralismo democrático.
  • Apostamos por un modelo dual: elmundo.es (periodismo digital) y Orbyt (periodismo de papel digitalizado).
  • Es el comienzo de un camino que tenemos que recorrer juntos.
  • Éste es un proyecto abierto. Todas las ideas serán bienvenidas

Pedro J. se dirige al público en la presentación de Orbyt

Cada una de ellas, desde luego, da para un debate extenso. Apenas si me gustaría responder brevemente aquí a tres:

  • “La cuestión no es si cobrar o no cobrar en Internet. La cuestión es por qué contenidos se debe cobrar”: pero, sobre todo, lo fundamental es saber que no se puede cobrar por todos los contenidos en un sistema cerrado y desconectado del resto de la Red.
  • “¿Es posible el periodismo sin periódicos?”: evidentemente, sí, mientras haya periodistas. El periódico es hoy un problema empresarial. El periodismo ha sido siempre problema de periodistas, en cualquier formato.
  • “Una sociedad controlada por los motores de búsqueda y los agregadores es claramente empobrecedora del concepto de pluralismo democrático”: ¿quiere decir que una sociedad de la información controlada por el usuario empobrece la democracia… o sólo el balance de cuentas del sector tradicional?

Pero me quedo con el reconocimiento a las aportaciones de la Red y los nuevos modelos de periodismo, el planteamiento abierto, el carácter de desarrollo constante de la herramienta y, sobre todo, con la llamada a la participación.

Puedes ver la presentación completa en este vídeo grabado por Javier Piedrahita, de MarketingDirecto:

Y tomando el guante lanzado por Pedro J., aquí van algunas de mis propuestas:

  1. Me gustaría ver Orbyt integrado en elmundo.es, en abierto, con ambas redacciones trabajando conjuntamente y cobrando sólo por contenidos con valor añadido. El futuro no es dual, el futuro es cien por cien digital.
  2. Me gustaría ver Orbyt plenamente integrado en la Web 2.0, con posibilidad de compartir contenidos y de interactuar con ellos a todos los niveles.
  3. El periódico del siglo XXI no es un periódico de papel digitalizado, ni siquiera un modelo de periódico tradicional bajo el modelo ‘Nosotros somos la información – ustedes, los consumidores’. El periodismo del siglo XXI es, ha de ser, profundamente democrático. El periódico del siglo XXI ha de serlo también. ¿Cómo? No sólo produciendo, analizando, documentando información; también escuchando, gestionando, organizando y poniendo en valor la información aportada por el usuario.
  4. El periodismo ha de ser rentable. Sí, igual que la música o el cine. Pero eso no es un dogma, una imposición. Es un derecho que el periodista y las empresas del ramo han de hacer efectivo con nuevas fórmulas que permitan cobrar por aquello por lo que el usuario está dispuesto a pagar, sin negarle en ningún momento el acceso a aquello por lo que nunca pagaría. Claro que es un reto. Orbyt está enfocado hacia ese modelo, pero negando la mayor: es un compartimento estanco.
  5. Y, sobre todo, me gustaría ver, por fin, una apuesta valiente: abierta, que enlace incluso al competidor, que desarrolle un departamento comercial efectivo y especializado capaz de rentabilizar el medio huyendo de la publicidad invasiva, que lidere el camino hacia el nuevo periodismo, que converse francamente con el ciudadano, que ponga su inteligencia y aportaciones en valor, que no se tenga por Oráculo, imaginativo, sin miedos ni prejuicios que sólo ensanchan su tumba…
  6. Orbyt es un nuevo modelo de periodismo de pago. No es el único, ni el primero ni será el último. Puede que una apuesta necesaria, de calidad y atrevida. Pero, a mi modo de ver, insuficiente y errática. Porque trata de perpetuar un modelo imposible ya de perpetuar. Eso de ‘vida después de la muerte’ me evoca al zombie o al vampiro. Y esas figuras me parecen muy tristes para un periodista. Prefiero seguir plenamente vivo, es decir adaptado o intentando adaptarme abiertamente a los tiempos que me tocan.
  7. Si Orbyt tiene ese planteamiento abierto, es decir si es esa hoja de ruta y plataforma moldeable que glosó Pedro J. Ramírez en la presentación, incluyendo una apuesta decidida por el desarrollo del concepto de periodismo, bienvenido sea. Su propio desarrollo dirá en qué medida se ha acertado. Si es sólo una huida hacia adelante, un paso formal en aras de una rentabilidad que se tambalea sin entrar en consideraciones del todo fundamentales, el problema seguirá incrustado en la solución. Y, así, directamente, es imposible.
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