Neil Harbisson

Neil Harbisson “es un artista contemporáneo, fotógrafo y activista ciborg británico e irlandés residente en España”, según reza en su entrada en la Wikipedia, y ha sido el primer ser sobre la Tierra en haber sido reconocido ‘cyborg‘ de manera oficial por su Gobierno. A pesar de ello, desconocía su existencia hasta que hoy he sabido por Kottke que un corto documental del barcelonés Durán Torrent basado en su experiencia se ha alzado con el premio Focus Forward Filmmaker en el Festival de Sundance. Y claro, me ha picado la curiosidad.

Harbisson nació con acromatopsia, una enfermedad congénita que sólo permite la visión en blanco y negro. Con el objetivo de superar su problema, él mismo desarrolló en 2004, con la colaboración de Adam Montandon, el eyeborg, un aparato que convierte los colores en sonidos y, por tanto, le permite escucharlos.

Pero no ha parado ahí, Harbisson puso en marcha en 2010 la Fundación Cyborg, “una organización internacional dedicada a ayudar a los humanos a convertirse en ciborgs”, bajo cuyo auspicio se han creado artilugios como el earborg, un dispositivo que convierte en colores los sonidos, y el speedborg, que permite a las personas detectar movimientos a través de aros electrónicos que vibran.

Este brillante personaje logró el reconocimiento a su condición de cyborg también en 2004, cuando…

el gobierno británico prohibió a Harbisson renovar su pasaporte porque según las normas no se permite aparecer en la foto del pasaporte con aparatos electrónicos en la cabeza. Harbisson les contestó que se había convertido en un ciborg y que el eyeborg debería ser considerado como parte de su cuerpo y de su imagen. Su doctor, su universidad y varios amigos le dieron soporte enviando cartas a la oficina de pasaportes. Después de semanas de correspondencia, el gobierno reconoció el eyeborg como parte de su cuerpo y le dejaron aparecer en la fotografía de su pasaporte con el ojo electrónico”.

Él lo tiene muy muy claro:

Harbisson declara que se convirtió en ciborg cuando la unión entre su organismo y la cibernética empezaron a crear un nuevo tejido neuronal en su cerebro que le permitió percibir los colores mediante un nuevo sentido: “No es la unión entre el eyeborg y mi cabeza lo que me convierte en ciborg sino la unión entre el software y mi cerebro”

Te dejo aquí el documental, y espero que esta historia te haya resultado tan interesante como a mí:

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