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Para la mayoría de los mortales –y por eso, por ser mortales–, los meteoritos se asocian, fundamentalmente, a sensaciones de misterio, peligro, riesgo, temor… La simple idea de que uno de estos fragmentos del universo caiga sobre nuestras cabezas y acabe exterminándonos como a los dinosaurios hace que un escalofrío recorra nuestro cuerpo de arriba a abajo –o viceversa– cada vez que escuchamos que esta o aquella roca descontrolada se acerca a nuestra Tierra.

Pero más allá del pánico, los meteoritos encierran muchas posibilidades y oportunidades para la raza humana, tanto desde el punto de vista del aprovechamiento científico, como materia prima, e incluso –y de eso, por cierto, trata este post– desde el plano artístico, y no sólo en lo que respecta al disfrute visual de su estela atravesando el cielo. Buena prueba de ello es esta galería de micrografías de meteoritos caídos en nuestro planeta que bien podrían pasar por una selección de obras de arte contemporáneas.

Las imágenes son obra del fotógrafo Tom Phillips, y ciertamente hacen que veamos estos misiles cielo-Tierra de otra manera. Se pueden contemplar en su mayor parte en la sección Meteorit Art de la web Arizona Skies Meteorites, donde además ofrecen numerosas pruebas del diverso provecho que se le puede sacar a los restos de esta celestial amenaza:

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