Mapa mundial de ciberataques

Me he pasado un rato entre perplejo y fascinado siguiendo las evoluciones en directo de los ciberataques que se producen en todo el planeta a través del mapa interactivo online que ha creado Deutsche Telekom (DT) para monitorizar –y, por lo que veo, compartir con la audiencia– la procedencia de los ataques que sufren sus redes de telecomunicaciones y las de sus socios.

Según esta herramienta, y contradiciendo las recientes informaciones y acusaciones, China no sería el país líder en la producción de ciberataques, dejándole a Rusia este dudoso honor.

En el momento de escribir este post, la Federación Rusa lideraba el listado con más de 2,4 millones ataques frente a los de Taiwan (que no es exactamente China), su inmediato seguidor, con 907.000 incidencias. Detrás de éstos: Alemania (oh, Merkel), Ucrania, Hungría, EEUU (oh, Obama), Rumanía, Brasil, Italia, Australia y Argentina, en un ranking en el que China, como tal, aparece en la posición #12 (con poco más de 168.000), y cierran Polonia, Israel y Japón.

Listado de ciberataques por países

La herramienta ofrece también un listado por modalidad de ataque (donde destaca con diferencia el de protocolo SMB), así como estadísticas mensuales de número de ataques y atacantes diarios o de soportes informáticos desde los que se realizan.

Para poder llevar a cabo este método de medición, DT ha repartido 97 ‘honeypots‘ (máquinas potencialmente vulnerables, deliberadamente diseñadas para atraer ciberataques) por todo el mundo, “programados para imitar una amplia variedad de sistemas orientados a Internet, como servidores, ordenadores de sobremesa e incluso smartphones”.

Si te interesa este tema, o sólo por curiosidad, te recomiendo que visites este Sicherheitstacho (algo así como ‘tacógrafo de seguridad’) y compruebes en directo la frenética actividad que se registra (yo he contado una por segundo).

Cambiando un poco de tercio, resulta reconfortante que por una vez España no aparezca en una de las famosas listas negras de Internet, de ésas que señalan a malosos y ‘piratas’. Aunque, claro, ésta tiene toda la pinta de estar elaborada con datos objetivos y no con esos presuntos y más que dudosos informes, no pocas veces refutados, de la industria cultural.

Vía: ReadWrite

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