RSS

Cada día que pasa, la decisión de Google de ‘suicidar‘ su exitosa plataforma de lectura y seguimiento de feeds, Google Reader, se revela como más torpe e inexplicable. No sólo aquellos competidores resignados a un papel de segundo o tercer plano han visto abrirse ante sus narices una oportunidad única, quizás nunca imaginada, de elevar exponencialmente su número de usuarios, su relevancia en el sector y, por ende, sus posibilidades de negocio, sino que potentes compañías del sector, que compiten con Google en muchas otras plazas, han visto la posibilidad de debutar en este mercado, e intentar ocupar el hueco que tan alegremente se les ha brindado.

Al margen de servicios ‘RSS nativos’ como Feedly, The Old Reader, Flipboard, Zite, NewsBlur, Bloglines o NetVibes, por citar unos pocos, en las últimas fechas hemos asistido a movimientos de enorme interés muy en la línea de lo que apuntábamos por aquí hace unos días:

El mundo del feed no se acaba. Puede incluso que ahora, que desaparece el líder indiscutible, se desarrolle aun más”.

Por un lado, Digg, que se apresuró a anunciar el desarrollo de una herramienta en el minuto 1 tras conocerse el cierre de Reader, amplía ahora la información al respecto señalando que, además de los feeds ‘tradicionales’, su servicio servirá para integrar el seguimiento de redes sociales y otras plataformas de la Web 2.0. Una apuesta que va más allá del ‘clon’ de Reader que anunciaba en un principio y que se vuelca más hacia un modelo tipo Flipboard.

LinkedIn ha dado también un paso adelante y, según varios analistas, anda en conversaciones para hacerse con Pulse, una de las estrellas del sector de los lectores de noticias en el ámbito de las apps móviles.

Y hace apenas unas horas nos enterábamos de que la propia Yahoo acaba de adquirir Summly, otra app móvil concebida como agregador de noticias.

¿Casualidades? No, frenético movimiento de fichas. Como los colonos y buscavidas del Viejo Oeste ante el rumor de una nueva veta en tal o cual río o montaña, las empresas de la Red se han lanzado como posesas a intentar ocupar el vacío dejado por Reader con la convicción de que ahí hay negocio. Y si no hay negocio directo, seguro que hay nicho para el impulso de otros negocios. Algo tan evidente que nadie se explica cómo Google no lo pudo –o no lo quiso– ver.

Una especie de segunda fiebre del RSS, tras aquella primera de la segunda mitad de la pasada década que acabó con la victoria de Reader y la rendición de prácticamente el resto.

Las cifras que se manejan sobre estas operaciones pueden superar, según las informaciones no oficiales, los 100 millones de dólares (Yahoo-Summly: 30 millones de dólares / LinkedIn-Pulse: 50 millones de dólares), lo que no parece nada espectacular comparado con otras transacciones en la Red, pero sí dejan entrever que la cosa va muy en serio.

Y que no ha hecho más que comenzar.

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