Despidos por navegar en Internet

Leo en Expansión una noticia un tanto pasada de fecha en la que se informa de que una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja confirmó en 2011 “el despido de una trabajadora que pasaba gran parte de su horario laboral navegando por Internet”. No entiendo muy bien el retraso de dos años en publicar la información pero, aspectos temporales aparte, sí me ha parecido un tema de interés para compartirlo y comentarlo.

Evidentemente, el despido se produce no por el mero hecho de navegar por Internet sino, según la empresa, utilizar la conexión para no prestar la debida atención a su tarea, afectando “tanto a la calidad de su trabajo como a su productividad”. Algo que puede suceder, tanto por un uso indebido de la Red, como del periódico, del teléfono o del sueño profundo. Internet es aquí, una vez más, sólo el medio, no el causante ni el determinante. Pero el hecho de que sea precisamente Internet, uno de los canales con mayor potencialidad para la acción y comunicación personales o corporativas, sí que le da al caso un especial dimensión.

Si la denuncia es cierta, estamos ante un patente error… pero no sólo de la empleada, que evidentemente ha hecho dejación de las funciones encomendadas, sino también de la empresa: si tus trabajadores están en la Red, ¿qué haces que no lo aprovechas?

Hablamos, una vez más, de la importancia de una estrategia 2.0 corporativa, un aspecto ausente en la práctica totalidad de las empresas tradicionales de cualquier dimensión –y en no pocas de las modernas– y en el que la integración de los recursos humanos de la propia empresa juega un papel fundamental, en combinación con el apoyo de los especialistas en la materia. Y en los dos niveles de comunicación: externo (Internet) e interno (Intranet).

Cualquier empresa que aspire a ser considerada moderna, socialmente integrada y que pretenda sacar el máximo provecho de las herramientas de su tiempo debe no sólo contar con presencia en la Red (y en el sector móvil): páginas, blogs, redes sociales, apps…, sino que toda esta acción debe formar parte de una estrategia integral que también establezca los objetivos y criterios de la participación de su personal, dentro del plano corporativo, en Internet.

¿Qué quiere decir esto? Que antes de despedir a nadie por ‘perder el tiempo en la Red’ deberías plantearte tu estrategia en Internet y la posibilidad de que esa persona pueda colaborar e incluso convertirse en pieza importante dentro de ella.

Hoy ya resulta casi imposible realizar ninguna actividad al margen de la Red y, dentro de ésta, aun menos posible segmentar la actividad personal de la profesional –ni en el trabajo ni en casa–: correos electrónicos, mensajes de móvil, comentarios en redes… Por tanto, se hace preciso integrar y reconducir toda esa actividad en pos de un esquema productivo.

Es posible que, efectivamente, esa empleada despedida fuese un caso perdido (¿realmente los hay?). Que, como decía, podía utilizar Internet como podía utilizar el teléfono para abstraerse de sus responsabilidades. Pero también es posible que fuese una usuaria proactiva, conocedora de la Red, entusiasta de la comunicación multidireccional e incluso capaz de difundir tu marca por vericuetos que ni conoces o de despertar simpatías entre gente a la que jamás pensaste acceder.

Pero, claro, eso no lo sabrás hasta que no te tomes la Red en serio y te pongas las pilas para hacer de tu empresa un auténtica empresa 2.0 y de dar a tus trabajadores un nuevo espacio de productividad corporativa, nuevos retos y nuevas posibilidades de proyección y crecimiento profesional.

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