Husos horarios

Ni una hora menos, ni una hora más. Hasta bien entrado el siglo XX Canarias careció de hora oficial, a pesar de que la Península y Baleares contaban con ella desde hacía prácticamente ya un cuarto de siglo. ¿El motivo? Un descuido, un ‘pequeño’ olvido de Estado a la hora de promulgar el real decreto por el que se establecía la hora legal en el país. Canarias no contaría con hora oficial hasta el 11 de febrero de 1922, merced a un real decreto de Alfonso XII que venía a enmendar el ‘desliz’ de aquel otro precepto legal, rubricado el 26 de julio de 1900 por la reina regente Cristina María de Habsburgo-Lorena, que fijó por vez primera la hora oficial de España.

Esto es lo que viene a relatar, con todo tipo de detalles, el informe de 2006 ‘Una hora menos en Canarias: apunte histórico-jurídico’ (PDF), de Manuel Aranda Mendíaz y Eduardo Galván Rodríguez, doctores en Derecho de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), cuya lectura recomiendo vivamente y que aquí presento de forma somera.

El sistema de horario unificado y de husos horarios que conocemos hoy día es relativamente reciente y se remonta a finales del siglo XIX. Antes era el caos. Bueno, para nosotros sería el caos, aunque lo cierto es que las sociedades precedentes parecían manejarse suficientemente bien con aquellos sistemas fraccionados en los que la organización del tiempo iba por regiones –incluso dentro de un mismo país–, por ciudades, por barrios –literal– y hasta por calles, según el dato que se tomara como referencia.

No fue hasta la Conferencia Internacional sobre el Meridiano, en 1884 cuando se fijan las líneas maestras del sistema que conocemos hoy día, con el establecimiento de Greenwich como meridiano cero. La revolución industrial y el potente desarrollo de las comunicaciones y el transporte exigían una hora universal de referencia que facilitase las relaciones internacionales, el germen de lo que un siglo después y gracias a otra gran revolución, la tecnológica, conocemos por ‘globalización‘.

España se sumaría a este sistema, al menos parcialmente, 16 años después, adoptando la hora de Greenwich y pasando por alto Canarias. Detalle que pasaría inadvertido hasta que en agosto de 1921 es el Imperio Británico, con una intensa relación comercial con el archipiélago, el que cae en la cuenta y eleva consultas al Gobierno español:

El Almirantazgo inglés pregunta si en las islas Canarias se ha establecido la hora oficial que les corresponde según el sistema aceptado en los husos horarios, o sea, la que corresponde al meridiano situado 15 grados al Oeste del de Greenwich.

En este Ministerio sólo se tiene noticia del Real Decreto de esa Presidencia de 26 de Julio de 1900 que establece la hora oficial en la Península e Islas Baleares, pero nada sabe de lo ordenado para las islas Canarias, por lo que le ruego a VE. se sirva comunicarme con urgencia la hora vigente en dichas islas para los servicios oficiales en ellas establecidos, a fin de poder contestar inmediatamente la pregunta del Almirantazgo inglés”.

Una vez enterado el Gobierno español, se pone en marcha un proceso de consultas e informes sobre cuál debería ser la hora oficial de Canarias, que culmina con el real decreto de 1922 (que entraría en vigor el 1 de marzo del mismo año). Pero la cosa no resulta nada fácil, entre otras cosas porque Canarias no era ajena a ese caos de fragmentación horaria a la que antes hacíamos referencia:

Respecto de la isla de Tenerife, afirma que “se usa por todos la hora oficial, que corresponde al huso horario correspondiente, o sea, una hora menos que la del meridiano de Greenwich, excepto las oficinas de Telégrafos, que usan la hora de Greenwich”. En cuanto a la isla de Gran Canaria, la situación se presenta algo más complicada. En la capital insular, Las Palmas, “el Gobierno Militar, la Comandancia de Marina, la Oficina de Correos y el público, en general, usan la hora del meridiano de la Ciudad; el Ayuntamiento se rige por el reloj de la Catedral, único público, que marcha de una manera caprichosa; las Oficinas de Telégrafos usan la hora de Greenwich; y, por último, en el puerto de la Luz arreglan la hora al meridiano de Las Palmas por señal de bandera y bola que hace el cañonero guardacostas cuando está fondeado en el puerto”.

Impresionante.

Finalmente se decide que Canarias mantenga la hora oficial que le corresponde por su situación geográfica, es decir la correspondiente al huso horario 23, una hora menos que la Península.

Esa hora menos que tanto identifica a los canarios se mantiene cuando Franco decide, en 1940, adelantar la hora española para situarla en la Hora Central Europea. En esa ocasión no se cita expresamente ni a Baleares ni a la Península, por lo que se da por bueno que la orden afecta a todo el Estado español. De tal modo que la hora de Canarias se adelanta y se integra en la Hora de Europa Occidental, la misma que rige hoy día.

En buena lógica, y esto ya como añadido personal, si finalmente prospera el cambio que estudia el Congreso y se retrasa 60 minutos la hora de España para devolverla a su franja natural, Canarias también debería volver a su hora original, regresando al huso horario que realmente le corresponde y manteniendo por tanto el diferencial histórico con la Península.

Para ampliar información acerca de la historia de la hora oficial de España y sus vaivenes, te recomiendo también el documento (PDF) elaborado por Pere Planesas para el Instituto Geográfico Nacional.

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