Impresionante documento de uno de los acontecimientos más difíciles de contemplar en el mundo animal: la eclosión de los huevos del hipocampo o caballito de mar. Todo un espectáculo en la naturaleza, y un buen documento gráfico en cautividad, como es este caso, con la dificultad añadida que tiene el logro de la reproducción en acuario de este extraño, simpático y mitológico pez.

Aunque pueda parecer todo un ‘parto’ en el sentido que estamos acostumbrados, lo cierto es que a) quien ‘pare’ no es la hembra, sino el macho; y b) no hay tal parto, sino la expulsión de las crías que han salido de los huevos que fueron introducidos en el cuerpo del macho por la hembra:

La hembra usa su ovopositor para insertar los huevos maduros dentro de la bolsa incubadora del macho. Hasta hace poco se creía que la fertilización de los huevos se producía en el interior del saco. Sin embargo, un estudio reciente ha puesto de manifiesto que en realidad los espermatozoides se liberan en el exterior y que la fertilización ocurre en el mismo momento en que los huevos van entrando en el saco del macho. Tanto la entrada de los huevos en el saco como su fertilización ocurren en un proceso extraordinariamente rápido (apenas 6 segundos). Esta estrategia es una manera más de asegurar que los huevos proceden exclusivamente de una sola hembra, con lo que se asegura la monogamia genética para ese lote de huevos. El oxígeno se difunde a través de los capilares del tejido que reviste los óvulos. Las hormonas ayudan a crear un fluido placental que baña una pequeña parte del huevo que sobresale de los tejidos de la bolsa. El medio creado por el fluido en la bolsa se altera durante el embarazo, pasando de ser parecido a los fluidos corporales a parecerse al agua del mar circundante, presumiblemente para reducir el estrés de las crías en el momento del parto. El embarazo dura entre 10 días y 6 semanas, dependiendo de las especies y de la temperatura del agua del mar. Pasado este plazo, el macho expulsa las crías bombeando del interior de su bolsa durante varias horas por medio de contracciones. Las crías son réplicas en miniatura de sus padres, de unos siete a once milímetros de largo. Son totalmente independientes y no vuelven a la bolsa después del nacimiento”.

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