Muy pocos son los animales que despiertan un grado de simpatía tan elevado entre los humanos como la que generan los delfines. Su relación con las personas está documentada ya en la mitología griega y muchos son los pueblos que estimaron que se trataba de una especie directamente emparentada con el hombre.

Compañero incansable de marinos, rescatadores de náufragos, estrellas del cine o la televisión, protagonistas de relatos, atracción principal en zoológicos y parques acuáticos… Por eso, la imagen de la matanza masiva de estos bellos e inteligentes animales afecta nuestra sensibilidad de una forma aún mayor si cabe que de tantas especies amenazadas en el planeta.

Éste, precisamente, es el argumento de ‘The cove‘, un impresionante y laureado documental dirigido por el fotógrafo de National Geographic Louie Psihoyos y protagonizado por un grupo de ecologistas que han querido mostrar al mundo la barbarie que se comete cada año en la cala de cala de Taiji (Wakayama, Japón), en una orgía de sangre y muerte que se salda con la muerte de una cifra aproximada de 23.000 delfines.

the cove

La película se rodó en secreto en 2007, utilizando micrófonos submarinos y cámaras de alta definición camufladas como rocas, en una acción que ha sido considerada altamente peligrosa por la agresiva actitud de la población local y que se ha materializado en una dramática cinta que podremos ver en breve en las pantallas de nuestros cines. Ostenta nada menos que 46 premios desde que fue presentada en el Festival de Sundance el pasado año, destacando el Oscar al Mejor Documental en la última edición.

Pero la acción del equipo de ‘The cove‘ (que podríamos traducir como ‘La tapadera’) no se queda ahí, ya que su propósito es, además de concienciar, movilizar a los ciudadanos de todo el mundo en contra de esta aberrante tradición. Por ello, en su página oficial informan y ofrecen diversos canales de participación.

Para que te hagas una idea del salvajismo de esta acción, te dejo esta descripción de eco2site.com:

Cada año, en las pequeñas poblaciones pesqueras de la costa japonesa, los pescadores matan cerca de 20.000 mamíferos marinos de la manera más brutal. Desde octubre a marzo, los pescadores provocan ruidos que desorientan a los delfines, marsopas y pequeñas ballenas y retienen a grupos enteros en bahías con el agua poco profunda. A menudo hieren deliberadamente a algunos de ellos para retener a los miembros de su familia, ya que los delfines no abandonan a un miembro de la familia que está sufriendo.

Los pescadores proceden a estrechar las redes para cerrar las salidas a mar abierto. La mañana siguiente, comienza la matanza: los pescadores utilizan lanzas y garfios para apuñalar y desangrar a los animales que no tienen posibilidad de escapar. El mar se tiñe literalmente de sangre, imagen impresionante que ha despertado la ira de la comunidad internacional. La mayoría de delfines son descuartizados y vendidos como comida, mientras que algunos se venden a delfinarios y parques acuáticos, convirtiéndose en cómplices de esta matanza”.

Quizás te parezca cruel, pero excepcional. No es así. Existe al menos otro lugar donde esta esperpéntica escena se reproduce también cada dos años: islas Feroe (Dinamarca). Allí los calderones (también de la familia Delphinidae) son masacrados sin contemplación tiñendo la costa de rojo y ofreciendo al mundo otro espectáculo dantesco de difícil, muy difícil encaje.

matanza de calderones

Algunos alegan que se trata de una tradición y del sustento de las familias del lugar. Pero lo cierto es que ninguna tradición puede epuede justificar un crimen, así sea contra animales, ni se trata estrictamente de una cuestión de sustento, sino de una trama comercial con complejas ramificaciones de la que se podría prescindir perfectamente.

matanza de calderones

Son muchas las organizaciones que se están movilizando para acaba de una vez con estas prácticas. Si se te ha revuelto el estómago con este post, eres un firme candidato a apoyarlas. Ahora, para siempre, de una vez: ¡Stop a la matanza de delfines!