Creo recordar que este vídeo lo había visto alguna vez tiempo atrás, pero hoy Boing Boing me lo ha recordado y quiero compartirlo por aquí porque me resulta fascinante y porque ya iba siendo hora de que rompiera el silencio tras el premio Bobs.

Se trata de una espectacular secuencia captada por National Geographic en la que un pulpo de notables dimensiones caza y devora a todo un tiburón, en una escena que puede romper más de un esquema, pues hasta verla yo mismo pensaba que el resultado de un encuentro de estas características acababa siempre justo al revés, con el pulpo en las mandíbulas del escualo.

Aunque no dispongo de documentación acerca de este ataque, tengo la impresión de que el pulpo se aprovecha de la inmovilidad tónica que le sobreviene al tiburón cuando queda boca arriba, aunque no sé tampoco si lo hace de forma premeditada. En cualquier caso, un ejemplo más de que en la naturaleza casi cualquier cazado puede ser también cazado.

Igualmente me queda la duda de si este tipo de ataque se produce en la naturaleza o es producto del cautiverio, ya que las imágenes fueron rodadas en un acuario.