premio día de internet 2010

Al fin en casa y con algo de tiempo para compartir que finalmente he sido honrado con el Premio Día de Internet al Mejor Comunicador en el que había resultado finalista. He estado todo el día viajando (en planta de las 04.00 horas para poder llegar al Senado a las 12.00) y al regresar a Gran Canaria tenía una cita profesional que acaba de concluir hace apenas un par de horas.

Pues, eso, un premio muy emotivo y especial para mí porque se premia algo que me toca muy de cerca, la comunicación, en dos de mis vertientes personales básicas: el periodismo y la Red. Un premio que he celebrado en la Sala Europa del Senado dedicándoselo a todos aquellos que luchan a diario por la defensa de las libertades en la Red, cada vez más amenazadas por quienes, evidentemente no entienden mucho de Internet y probablemente tampoco demasiado de libertades.

El acto en sí estuvo muy interesante. Comenzando por el discurso hiperreaccionario de Javier Rojo y la brillante intervención del hoy homenajeado, Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Un debate parlamentario en el que pudimos ver que aún son muchos quienes, tanto desde la empresa, la política o el periodismo, no acaban de ver claras algunas de las nociones básicas de lo que significa la Red, y continúan inmersos en una confusión en la que se tiende a criminalizar todo aquello que no se entiende, con especial y reiterada mención a la ‘piratería’, término utilizado muy a la ligera y con matices agresivos cuando de lo que se habla es, simplemente, de acceso a la cultura.

Javier Rojo, por ejemplo, como presidente del Senado que es, no haría mal en revisar el concepto de copia privada sin ánimo de lucro que maneja la Fiscalía General del Estado y ha sido confirmado ya en numerosas sentencias. Al fin y al cabo, representa la voluntad popular de los españoles, el interés general, y no a la SGAE o a la industria audiovisual, el interés particular. No puede ser ‘piratería’ lo que la Justicia no entiende como delito.

Rodríguez Ibarra, espléndido, en su línea habitual, con defensa a ultranza del software libre y del P2P o la neutralidad de la Red. Un perfecto ejemplo de alguien que, a pesar de no ser precisamente un nativo digital, ha sabido imbuirse y comprender el auténtico significado de esta revolución que experimentamos.

Por lo demás, felicidades a los premiados y a los finalistas, que también deben sentirse ganadores de esta edición. Reencuentro con muchos amigos y desvirtualización de otros. Y un saludo a Miguel Pérez Subías, Jesús Valbuena, Fernando Jáuregui, Ana Pastor, José M. Velasco, María G. Veracruz, Manuel Acero y Alberto Artero por el interesante debate, con sus luces y sus sombras, que nos ofrecieron.