piratas

Erradicar la piratería cultural es tan urgente como acabar con la piratería en los mares”

José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España, abc.es


Abdiweli Abdullahi Sheikh es un pirata somalí, un pirata del mar somalí. Según la comunidad internacional es una amenaza, un terrorista cuya única obsesión es matar y robar a los buques comerciales que navegan por la costa de Somalía. Su madre, sin embargo, tiene una opinión diferente:

La última vez que vi a mi hijo fue hace dos meses. Entonces me dijo que iría a nuestro pueblo anterior, Buufow [a 100 km de Mogadiscio]. Quería trabajar en la granja con su tío, quien regresó y reinició la explotación. Cuando me enteré de que no estaba allí pensé lo peor. Que se había escondido de mí. Que se había incorporado a algún grupo militar, Alshabab, o que estaba muerto. Estaba triste y ansiosa por obtener información sobre él. Y me enteré de lo que había hecho por una radio local. Supe que Abdiweli fue detenido por las fuerzas españolas y encarcelado en España. Y lloré”.

La madre del pirata somalí: ‘Mi hijo tiene 16 años‘, elmundo.es

Javier Sánchez Dueñas tiene también 16 años. Reside en cualquier ciudad de España. Ha vivido una vida relativamente cómoda. Hasta ahora, claro, como casi todos. Su padre acaba de quedarse en paro y su madre sostiene a la familia trabajando 12 horas en una empresa de limpieza que aporta al sostén familiar algo menos de 1.000 euros al mes. Pero, independientemente de eso, Javier es un enamorado de la música y el cine. Colecciona CD y DVD como un poseso, compra casi compulsivamente todo lo que encuentra de su interés. Sin embargo, es también un asiduo de Internet y sabe que, a través de las redes P2P, puede acceder a mucho material que le sirve para hacerse una idea de lo que le gusta o lo que no, de lo que merece un gasto o no, o simplemente acceder a obras que en el mercado ya no están disponibles. Siempre le ha parecido que es un derecho ciudadano que puede ejercer gracias a las nuevas tecnologías. Ha oído hablar de ‘piratería’, pero ha echado un vistazo a las noticias sobre delitos informáticos y ha constatado que, en ausencia de ánimo de lucro, compartir no sólo no es malo ni delito, sino que es incluso beneficioso para creadores y ciudadanos.

Abdiweli Abdullahi Sheikh ha hecho de su desesperación un medio armado para la subsistencia. Su madre lo relata en tercera persona:

Él siempre respetó los derechos de las personas. Pero los piratas se aprovecharon de su pobreza. Le dijeron que había una forma fácil de salir de ella y de hacerse rico secuestrando barcos. El chico estaba desesperado viviendo casi en los campos de refugiados. Ese mensaje, el del dinero fácil, le hizo aceptar”.

Javier Sánchez Dueñas apenas tiene quien le escriba. Pero su padre, madre, hermanos, amigos y conocidos hacen lo mismo que él. Usan Internet para relacionarse directamente con los autores, descubrir cosas nuevas y expandir un ámbito de gustos que se traducen en compras, conciertos y admiración. Jamás ha tomado un arma entre sus manos y le ha robado nada a nadie.

Abdiweli Abdullahi Sheikh fue capturado y puesto a disposición de las autoridades españolas. Su delito: el hambre. Su error: el método.

Javier Sánchez Dueñas puede ser capturado y puesto a disposición de las autoridades españolas. Su delito: pasión por la cultura. Su error: ceñirse a la legalidad.

Puede que tenga razón Zapatero al juzgar tan reaccionariamente la necesidad de unos extranjeros desesperados y armados y los derechos básicos y constitucionales de sus propios ciudadanos.

O quizás es que haya perdido definitivamente los papeles. No se diría que, ni en uno ni en otro caso, tenga precisamente una visión ‘socialista’ de las cosas. Pero en el primero de ellos podría tener una justificación digamos que formal, moral, legal. En el segundo, lo que hay es una auténtica renuncia a cualquier tipo de vergüenza… en aras del interés particular.