España, campeona del mundo

Impresionante, increíble, histórico… los adjetivos se suceden y ninguno es capaz de descrirbir la proeza de la selección española esta noche. España ha sabido reponerse al peor de sus fantasmas: la provocación y un arbitraje de pena, porque lo que es fútbol ya habíamos dejado claro que no teníamos rival. Una selección holandesa que, visto lo visto, no merecía siquiera el honor de ser subcampeona: agresiva, ramplona, marrullera… lo más alejado de la deportividad que he visto en este Mundial.

Pero el Mundial es ahora nuestro. La Copa, también. Y la fiesta… ni te digo. Gracias, selección. Gracias, afición. Gracias, Sudáfrica.