fimp 2010

Han pasado ya tres semanas desde la clausura del Foro Internet Meeting Point (FIMP) 2010 y aún no había encontrado el reposo necesario para hacer mi balance personal de este encuentro que, ya en su tercera edición, ha logrado revalidar las buenas sensaciones que me dejó el año pasado.

No será éste un análisis extenso ni profundo, sino un testimonio personal de unas jornadas que, a mi modo de ver, se han convertido en una de las principales referencias sobre Internet en el mundo de habla hispana gracias a cuatro factores clave: frescura, madurez, criterio y calidad.

Frescura porque cuando hablamos de FIMP hablamos de una reunión sectorial marcada por la espontaneidad y la buena onda en todos sus niveles: organización, ponentes y público. Una buena onda que se traduce en no pocos ‘actos’ paralelos en los que la conversación (y la sidrina) juegan un papel importante: cenas, paseos, tertulias a pie de calle… Sin que esto reste ni un ápice de rigor al encuentro, muy al contrario lo complementa con esa necesaria ‘labor de pasillo’ que multiplica los matices y los conocimientos en torno a los asuntos que se van desgranando mesa a mesa del programa oficial.

Madurez porque, definitivamente, creo que la labor de Carlos Urioste, Ana Fernández, el equipo de El Comercio Digital y el conjunto de la organización ha rayado a gran nivel, demostrando en esta tercera entrega saber y capacidad para conducir un evento de estas características sin mayores contratiempos, talento para superar los inconvenientes surgidos en experiencias anteriores (local, sonido, difusión, seguimiento en directo…), habilidad para incorporar patrocinadores que hagan realidad el proyecto y brindarnos a todos, presentes y virtuales a través del streaming o del microblogging, unos días de auténtica comunidad en torno a los temas que más nos interesan.

La calidad (dejo para el final el criterio) se refleja no sólo en el impresionante elenco de ponentes, muchos alejados del ‘net star system’, pero con conocimientos y experiencias del más alto nivel, sino en el interés de las mesas, los debates y conclusiones, en los apasionados diálogos con los asistentes o en la repercusión en las distintas plataformas sociales de la Red.

Y el criterio, y aquí sí me voy a detener un poco (por eso lo he dejado para el final), porque creo que es el mayor acierto en el planteamiento general del Fimp. En especial, en lo que a la blogosfera se refiere. Porque creo que por primera vez en un encuentro de estas características, incluido el FIMP de años anteriores, ha brillado por su ausencia las clásicas mesas onda ‘Bienvenidos a la blogosfera’, ‘Hacia dónde van los blogs’, ‘¿Han muerto los blogs?’, ‘Cosa é un blog’, ‘Ponga un blog en su vida’, ‘Yo por un blog mato’ y similares que, aunque quizá tuviesen su interés algunos años atrás, hoy me parecen pura entelequia y onanismo mental.

Porque los blogs son una realidad de seguimiento y autoría multimillonaria más allá de esa imagen ideal o nefasta que algunos podamos tener. Son empresa y son política, son vecinos y son profesionales, son ciudadano y son institución, son médico y son enfermo, son colectivos y son arte, son reivindicación y son marujeo, son experiencia y son conocimiento, son pregunta y son respuesta, son cultura y son consumo… Es decir son lo que nunca han dejado de ser desde sus orígenes: herramientas libres que han calado profundamente en la comunidad internauta y que se utilizan multitudinariamente para cualquier cosa, para que cada cual comparta lo que le parezca oportuno, de forma cotidiana, usual, post a post, trackback a trackback, sin detenerse en que a unos les parezca muertos u obsoletos, o a otros el paraíso perdido de la comunicación.

Y ahí es donde ha dado en la diana el FIMP, con un resultado aplaudido por prácticamente todos los presentes, en mostrar blogs que hablan de cosas (o cosas de las que se hablan dentro y fuera de los blogs), de lo que se hace en los blogs, que viene a ser lo mismo que decir de lo que se hace en la Red, porque hoy es ya imposible hablar de contenidos en Internet sin hablar de blogs. Así de claro, así de simple.

Y se habló de moda, y se habló de blogs. Y se discutió sobre publicidad, y allí había bloggers. Y se debatió sobre cultura, y tuvieron protagonismo los blogs. Y nos divertimos con el escepticismo y para escécpticos, los bloggers. Y llegó la ciencia, y llegó un nuevo blog. Y hablamos de salud, y el diagnóstico es que sí, también los blogs. Y se trató del tráfico web, y a por allí ‘traficaron’ los blogs. Y se versó sobre lo geek y versearon los blogs. Y se conversó sobre viajes, y viajamos en blogs… Es decir, se bajó al nicho y allí estaban los blogs despojados de la entelequia y del bla bla bla. Como nexo horizontal en todas y cada una de las mesas. ¿Qué más evidencia práctico-teórica de su vigencia y utilidad? ¿Qué mejor ejemplo de una buena programación de encuentros o jornadas que quieran alejarse de la teatralidad y conectar directamente con los intereses y actividades de la ciudadanía?

Para mí, como digo, un ejemplo perfecto y el mayor acierto por parte de la organización.

Pero, eso sí, para entelequia la mía, que llevo dos años participando en la ‘mesa Rappel’ o ‘mesa Iker Jiménez’, la de ‘¿qué veremos en la Red el año que viene?’. No sé qué habrán visto en mí los organizadores para ungirme de tan mágica responsabilidad. Pero bueno, supongo que siempre debe haber un espacio en estos encuentros para el humor y la imaginación desbordada 😉

Mi propuesta constructiva en este campo es que este tipo de mesas tendrían su máxima expresión con representantes de aquellas empresas que mueven los hilos tecnológicos y de la Red: Google, Apple, Microsoft… Que se mojen y nos avancen algunos de sus proyectos en beta para el año venidero. No serían tan divertidas, pero seguro que provocan un alud de titulares.

La foto la tomé prestada de Voolive, y creo que fue en el descanso del España-Uruguay en no recuerdo bien qué sidrería 🙂