grove's chill tonic

Este cartel de la izquierda (pincha sobre la imagen para verla en alta resolución) tiene su historia, pero a cualquier persona de estos albores del tercer milenio lo que probablemente primero le llame la atención es esa imagen de niño-puerco reforzada por el lema:

Vuelve a niños y adultos tan gordos como cerdos”

En una cultura, la contemporánea, en la que el concepto de salud va asociado al de ‘línea’, es decir a un cuerpo que huya de todo lo que pueda sonar a gordura, con sus consabidas disfunciones, este mensaje no sólo choca de entrada, sino que probablemente contaría con la prohibición de las autoridades sanitarias, tan volcadas en su lucha contra la erradicación de la obesidad, especialmente la infantil.

Pero no ocurría así a finales del siglo XIX, como bien podemos observar en el anuncio, que publicita las ‘bondades’ del ‘chill tonic’ (tónico frío) de Grove, un brebaje a base de quinina que su creador, Edwin Wiley Grove, comercializó a través de la Paris Medicine Company como un producto que prevenía el contagio de la malaria, y que acabó convirtiéndose en una popular bebida que, según algunas fuentes, llegó a superar en ventas a la mismísima Coca Cola.

Dado que el tónico comenzó a comercializarse en 1878, deduzco que el cartel será de 1898 o ligeramente posterior (“On the market over 20 years”). Una época en la que, evidentemente, términos como ‘dieta’, ‘línea’ o ‘régimen’ eran del todo desconocidos y que otros como ‘salud’, ‘estado de forma’ o ‘belleza’ tenían un significado radicalmente distinto al que le damos hoy día. Hace menos de un siglo, en 1933, aún se seguía considerando al Grov’es Chill Tonic…

Una necesidad en muchos hogares y, evidentemente, algo indispensable en cualquier economato (tienda)”.

Y yo, particularmente, aún recuerdo de pequeño escuchar a mis abuelos sentenciar eso de ‘la gordura es hermosura’… Y aún hay quien lo mantiene.

“Tan gordos como cerdos. No cure no pay” 😉

Vía: J-Walk