neutralidad de la red en municipios

Una de las principales críticas que recibí por mi análisis sobre el contenido relacionado con Internet en los programas electorales de los partidos canarios mayoritarios a las pasadas elecciones locales y autonómicas del 22 de mayo fue la inclusión de aspectos que dichos críticos consideraban que excedía el ámbito municipal, insular e incluso autonómico. Uno de ellos, el de la neutralidad de la Red, reservado al parecer a instituciones de carácter estatal, el Gobierno de España, o supranacional como la ONU o la UE.

Ni estaba ni estoy de acuerdo. En mi opinión, todos y cada uno de los aspectos inmersos en el actual debate sobre los derechos y libertades en Internet están presentes y condicionan el día a día de cualquier institución, en cualquier nivel, tanto en su funcionamiento interno, como en la relación con sus ciudadanos. Por tanto, cualquier institución puede (y debe, en mi opinión) poner en marcha iniciativas que garanticen y promuevan esos derechos fundamentales en su radio de acción y, en el caso de objetivos para los que se requiera el desarrollo de normativas de mayor implantación, convertirse en herramientas de presión y reivindicación ante las entidades superiores para alcanzarlos.

Ahora veo en Boing Boing una serie de iniciativas de carácter municipal que están comenzando a proliferar en EEUU y que demuestran que no estoy tan desencaminado: Las ciudades de Pittsburgh y Seattle han decidido aprobar sus propias leyes (PDF1 y PDF2, respectivamente) sobre la neutralidad de la Red, e invitan al resto de ciudades y municipios a hacer lo propio y no esperar a que sea debatido en el Congreso.

En los enlaces anteriores tienen abundante información al respecto, incluidos los textos completos de las leyes aprobadas, que bien podrían ser consultados por los responsables municipales sensibles a esta cuestión, pero les adelanto un extracto de la ordenanza de Seatle (traducción libre), que se propone como plantilla para ordenanzas similares en otros ayuntamientos:

El Ayuntamiento de Seattle y la población de Seattle entienden que el acceso de banda ancha a Internet genera vías para el compromiso ciudadano e incrementa las posibilidades educativas y la libertad de expresión; y que tal acceso permite a la gente participar de forma más directa en un proceso democrático. Hasta la fecha, los principios de diseño de red que fomentan el desarrollo de la Internet de banda ancha -un diseño P2P, de arquitectura por capas y estándares abiertos- promueven la innovación y otorgan a los usuarios finales la decisión y el control de sus actividades en línea.

El Ayuntamiento y la población de Seattle entienden que esos principios de diseño de red han conducido a la neutralidad de la Red en Internet, donde no existe el pago por canales premium más rápidos frente a otros más lentos (…)

El Ayuntamiento y la población de Seattle saben que el poder y los ‘derechos’ corporativos de las operadoras han frustrado acciones en los niveles federales y estatales para garantizar una Internet libre y abierta, y que la acción a nivel municipal es por tanto necesaria para proteger y asegurar esoos derechos. Por consiguiente, esos ‘derechos’ corporativos y las distintas doctrinas legales y gubernamentales creadas para protegerlos deben ser desafiados y revocados directamente por la legislación local”.

Me parece fundamental que en España comiencen a darse también iniciativas de este tipo. Allí donde haya concejales y consejeros sensibles a esta reivindicación, debe darse pasos firmes en esta dirección. Donde no los haya, debemos ser los propios usuarios los que llevemos la iniciativa ante una cuestión tan fundamental que afecta directamente no sólo a nuestros bolsillos, sino sobre todo a nuestras libertades más básicas como ciudadanos del siglo XXI.