La lengua es nuestra, no de la RAE (y menos de Planeta)

No te pierdas este excelente artículo de Juan Arellano en Globalizado acerca de la ofensiva desatada por la editorial Planeta para coartar el derecho al uso de la web de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), no ya en en lo que a contenidos elaborados se refiere (que podría incluirse en el ámbito de la discusión sobre derechos de autor), sino incluso en la prohibición directa de enlazar hacia sus páginas, lo cual entra directamente en la categoría del disparate 2.0.

La polémica, por supuesto, está servida:

¿Puede un lenguaje usado por millones de personas tener derechos de autor y ser propiedad de una entidad o institución? ¿Es legalmente permisible o ética su apropiación por parte de terceros? Estas preguntas se han estado planteando últimamente en la red a partir del aviso que la Real Academia de la Lengua Española, RAE, y el Grupo Planeta, enviaron al periodista uruguayo Ricardo Soca para que retirara de su web, elcastellano.org, contenidos considerados de su exclusiva propiedad, así como enlaces a la página de la RAE”.


Mi opinión al respecto es clara:

– La RAE no es más que una institución al servicio de los hispanohablantes, que somos los verdaderos ‘propietarios’ de la lengua que hablamos, si es que la lengua puede ser propiedad de alguien.

– Su misión es la de gestionar el mejor uso de la misma y establecer criterios consensuados para el desarrollo teórico y práctico del idioma.

– Así como la RAE no inventó el idioma, tampoco puede apropiarse del mismo.

– Del mismo modo, siendo una institución sufragada en parte con dinero público, se debe a la sociedad, siendo una obligación hacer llegar sus contenidos, de la forma más directa y libre posible, a la ciudadanía.

– En la era del ‘open data’, de la conversación, la red social y el copyleft, actitudes como las que motivan este post no sólo están fuera de lugar, sino que abren una profunda reflexión acerca del sostenimiento de una institución fundada en el siglo XVIII (y anclada, según parece, en muchos aspectos en él) o de la necesidad de poner en marcha una nueva institución idiomática realmente adaptada al siglo XXI, y todo lo que eso significa.

Vía: GVO