Radiografía de la conspiranoia

Éste post es una traducción libre del artículo ‘The marketing of conspiracy theories‘ publicado por el informático, filósofo y reputado teórico del marketing Seth Godin en su blog. Me ha parecido un artículo muy lúcido acerca de los mecanismos psicológicos que propician y sostienen a las teorías conspiranoicas, salpicado con pequeñas dosis de humor que se agradecen. Espero que te guste y te ayude a comprender algo mejor esta ‘pandemia’:

Una teoría de la conspiración es una explicación compleja, alternativa de la realidad.

Por definición, no son verdad. Por supuesto que hay un montón de cosas que son el resultado de conspiraciones. Pero llámelas ‘hechos’ producto de una conspiración, en lugar de teorías de la conspiración. Los países, las organizaciones y las películas son a menudo el resultado de personas que conspiran, a veces en secreto. Pero los hechos no nos fascinan, las teorías sí (…)

La gente no las acepta porque sean verdaderas, las acepta porque le resultan más satisfactorias, porque muestran albedrío [‘agency‘, en inglés] e intención, y proporcionan cierto consuelo al introducir causas externas en los acontecimientos importantes.

En el corazón del ‘marketing de la teoría de la conspiranoia’ está que ésta es irrefutable.

Un principio clave de la ciencia es que cualquier tesis o teoría útil y productiva es susceptible de error. Por ejemplo, si usted dice: “Tengo ESP, pero sólo funciona cuando no hay nadie analizando o haciendo un seguimiento de mis resultados”, entonces, por supuesto, estamos ante algo que no puede ser refutado. Si usted dice: “Colón emprendió su viaje tras escuchar una voz en medio de la noche que le dijo qué hacer, pero nunca lo anotó ni se lo dijo a nadie”, entonces debemos tomarlo o dejarlo. No hay espacio para la ciencia aquí.

Así es cómo se fabrica una teoría de la conspiración. Eche un vistazo a las muchas teorías sobre el 9/11, los ’12 hombres de Ginebra que dirigen el mundo’, el asesinato de Kennedy o los ovnis y verás que cada vez que, tan pronto aparece alguna prueba que parece desmentirla, la teoría cambia. Se vende la duda, no la certeza. La duda es algo que la gente quiere comprar a menudo, especialmente cuando supone un consuelo.

Los mercaderes de la conspiración lo saben, por eso siembran la duda, explotan las dudas que no podemos dejar de sentir acerca de casi todo lo que nos rodea. ‘¿Está seguro?’ es una pregunta que casi siempre obtendrá un ‘no’ por respuesta.