El santuario del troll

Un troll es un malote, un troll es aquel internauta que entra en los foros a provocar, a armar bronca, a difamar. Las secciones de los periódicos se han plagado de trolls, y la permisividad que se tiene ante eso que equivocadamente se ha dado en llamar “la democracia digital” (todos sabemos todos opinamos) va a conseguir expulsar a los lectores con cierto nivel de inteligencia crítica de foros que albergan a insultadores, que van de un periódico a otro pringando y malbaratando la opinión pública. No sé cuándo la Real Academia Española tendrá a bien albergar en su seno el término troll, que ya está en boca de millones de personas y define de manera tan precisa un tipo de personaje. Aquí lanzo mi definición: es lo que venía a ser un hijoputa de toda la vida pero a nivel virtual. Imagino que lo incluirán en el diccionario cuando ya lo diga mi padre, que debe de estar a punto. En cuanto al mundo del trollerío, no entiendo muy bien que los periódicos hayan decidido convertirse en hábitat ideal de esta raza carroñera. Les echan a diario las noticias para que, más que leerlas, las conviertan en jirones. Y da pena. Y miedo”.

Muy bueno el artículo de Elvira Lindo hoy en ‘El País’. Es algo que venimos denunciando desde hace tiempo: el afán por las audiencias y el tráfico web han convertido los comentarios de los periódicos online en el hábitat natural de la peor lacra en el ámbito de la ‘conversación’ digital. Un ‘daño’ colateral. Una ‘licencia’ intolerable en unas plataformas dedicadas al periodismo, que tiene como uno de sus preceptos básicos el enriquecimiento intelectual de sus lectores. Se puede decir más alto, pero no más claro. Y añadiría: hay que decirlo más

Vía: @sindolafuente