Occupy Luther King

Ayer, 15 de enero, se cumplió el LXXXIII aniversario del nacimiento de Martin Luther King, y hoy miles de estadounidenses se han echado a la calle para rendir tributo a su memoria en un homenaje que ha estado marcado por las reivinidicaciones del movimiento Occupy Wall Street, es decir la versión USA de los indignados europeos o de las decenas de movimientos de justicia política, económica y social que han proliferado por el planeta a raíz de la actual crisis económica.

Aunque para la mayoría King, que hoy cumpliría 83 años si no hubiese sido asesinado en abril de 1968, no era más (ni menos) que el líder de mayor carisma en la defensa de los derechos civiles de los afroamericanos en la historia de EEUU, lo cierto es que su activismo abarcó solidaridades que van más allá del ámbito racial, destacándose igualmente por sus acciones en contra de la Guerra de Vietnam o de la pobreza, en general, sin tener en cuenta el color de la piel.

Por eso, los activistas del nuevo milenio recuerdan que

Occupy Wall Street no hace más que continuar la lucha de Martin Luther King por la justicia económica a través de una acción no violenta”.

En una tesitura en la que el 50% de la población apenas si accede al 1% de la riqueza mundial, mientras que el 1% de la población prácticamente acapara el 50% de esa riqueza, y que los gobiernos de los países más afectados por la crisis sólo parecen vislumbrar los recortes de derechos civiles y económicos sobre la parte más frágil de la sociedad como única solución, la figura del carismático pastor bautista emerge como ejemplo de sensatez, coraje y dignidad.

Hasta el propio ‘informe Davos’ del Foro Económico Mundial coloca ya las desigualdades económicas como el principal factor de riesgo global para la próxima década. Islandia está demonstrando que otra salida a la crisis es posible. King ya lo había ‘soñado‘ 50 años atrás.