Una batalla perdida

Es la situación de la que salimos y en la que ha irrumpido con fuerza un elemento con el que pocos contaban: la cibercultura o el internautismo, llámese como se quiera. Los internautas más beligerantes, con su filosofía libertaria y sus teorías del procomún y de la copia libre, llevan ya unos años enfrentándose con virulencia a los adalides de los derechos de autor y del intervencionismo estatal. No entraré en los argumentos que se están esgrimiendo desde las trincheras de ambos campos (…).

Lo que sí quería resaltar es la curiosidad de que, por primera vez en la historia reciente, el colectivo de artistas, vamos a llamarlos clásicos, se han encontrado en una situación descaradamente retrógrada y reaccionaria. Y eso, para quienes están acostumbrados a ser la vanguardia cultural de nuestras sociedades, es una situación insólita e incómoda, de la que no saben cómo salir. Yo sospecho que será con los pies por delante. Así que vayamos entonando un réquiem y esperemos que los vencedores se muestren piadosos. La batalla, tal y como está planteada en estos momentos por los culturetas, está perdida de antemano”.

¿El fin de la dictadura del ‘culturetado’?‘, por José Antonio Mañas, escritor

Un artículo sencillo, pero lúcido y valiente, acerca de las contradicciones a las que se enfrenta en esta nueva era un colectivo, el de los creadores, caracterizado en la práctica totalidad del siglo XX por su defensa de las libertades y el progreso, y su posición actual, más bien conservaora y reaccionaria, frente a las nuevas condiciones emanadas de la revolución tecnológica.

Hablar de colectivo es, sin duda, una generalización que no responde a toda la riqueza ideológica ni a todas las posturas, ni las referidas a la actualidad ni a las históricas. Incluso en plena explosión del ‘arte comprometido’ en el siglo pasado hubo creadores de corte ‘carca’, y en medio del actual debate sobre los derechos de autor, donde parece que la actitud de ‘todos’ los creadores viene determinada por el posicionamiento retrógrado de la industria, los hay que defienden los nuevos modelos y las libertades a capa y espada.

Sin embargo, como digo, no podemos obviar que la imagen que predomina y que se ‘vende’ en los medios y otros fors es precisamente la de ese elite cultural aliada con la industria, y la de aquellos que, por desconocimiento o conservadurismo ‘natural’, secundan sus dictados. Es precisamente en este marco donde se encuadra el artículo de José Antonio Mañas.