Piensa en digital

Ninguna industria ha perdido tantos empleos como la de los periódicos impresos desde 2007 (…)

En términos porcentuales los datos que maneja Linkedin reflejan una caída en el número de puestos de trabajo del 28,4 por ciento en los diarios impresos. La buena noticia que destaca Rossoff es que el empleo en el negocio digital ha crecido en un 20,4 por ciento. ‘Si quieres ser periodista, piensa en digital’, recomienda”.

‘La industria de los periódicos es la que ha perdido más empleos desde 2007’
(233grados)

Si quedaba alguna duda, este informe deje en evidencia la espantosa magnitud de la llamada ‘crisis del periodismo’. Una crisis que excede a la crisis económica global por la que atravesamos, y que hunde sus raíces en una errática deriva de estrategia productiva y comercial a lo largo de las últimas décadas y en la lenta, torpe y forzada adaptación a los cambios impuestos por las nuevas tecnologías, tanto en el aspecto material como en el de cambio de sensibilidades y exigencias por parte de la ciudadanía.

Unos datos que probablemente se verían superados en España por sectores como el de la construcción, pero que sin lugar a dudas reflejan claramente una realidad incontestable. Y lo peor es que la posibilidad de recuperación de todos esos puestos de trabajo se vislumbra como prácticamente imposible, al menos en los estereotipos profesionales y condiciones laborales de antaño.

¿Pensar en digital? Indudablemente. No hay otro camino. Pero pensar en digital es sinónimo estos días, en la mayor parte de los ámbitos corporativos, de pensar en inmediatez y de pensar en precario. Algo que indudablemente debe cambiar: ¿qué tal pensar en periodismo? ¿Y pensar en los nuevos modelos que la tecnología y la sociedad demandan? ¿Qué tal pensar en vocación? ¿Y en emprender? ¿En colaborar y compartir? ¿En recuperar los valores del periodismo social, riguroso, y comprometido? ¿En crear, inventar, arriesgar…? ¿Y en sumergirse de lleno en las aportaciones del periodismo ciudadano?…

Hay aquí también una revolución pendiente. El resultado de seguro será digital. Es lo único que tenemos claro. Pero esperemos que no sea volátil, anodino, intrascendente ni precario. Porque entonces no será nada. Nada capaz de sostener durante mucho más tiempo el interés de la sociedad.