Muchos, a excepción del PSOE, ansiaban un cambio en Andalucía. El Partido Popular (PP), claramente y hacia la posición ideológica y política que representa, la derecha. Izquierda Unida (IU), con mayor prudencia, hacia los postulados de la izquierda. Los resultados, con el 100% escrutado, son contundentes:

Resultados Elecciones Autonómicas de Andalucía 2012

Es cierto que el PP logra un resultado histórico en número de diputados, 50 frente a los 47 de 2008, pero un resultado que no le otorga la mayoría absoluta que prácticamente venía celebrando desde la victoria a escala estatal y, por tanto, les aleja definitivamente del gobierno de la comunidad salvo sorpresa mayúscula. Pero un resultado también engañoso: en realidad, el PP pierde 195.947 votos (aunque obtiene 2 puntos más en el porcentaje) con respecto a las autonómicas de 2008… y nada menos que 414.884 votos (más de 5 puntos) si lo comparamos con las Elecciones Generales de 2011… Es decir, que a pesar de ese aumento en 3 diputados, lo del PP este 25M se puede valorar como una auténtica derrota.

Derrota que el PSOE, a pesar de su descalabro, quizá algo menor del esperado, celebra como una gran victoria. Los socialistas pasan de 56 a 47 diputados, pierde la friolera de 9 diputados y, atención, 654.831 votos (casi 9 puntos menos) respecto a 2008, aunque apenas 67.379 (casi 3 puntos) respecto a las generales de 2011. Pierde en todos los ámbitos, excepto en su expectativa de gobernar, que queda prácticamente intacta gracias a la pírrica victoria del PP y, sobre todo, a los espectaculares resultados de IU.

IU es, sin lugar a dudas, la formación vencedora en estos comicios. Duplica el número de diputados, de 6 a 12, y gana 119.883 votos (más de 4 puntos con respecto a 2008), pero algo menos respecto a 2011, 77.924 votos (3 puntos más). Tampoco gobernará, pero su participación es clave en cualquiera de los pactos que conduzcan al Gobierno y, aunque tenemos antecedentes como el de Extremadura, en el que la abstención facilitó el gobierno del PP, todo parece indicar que, dadas las actuales circunstancias políticas en el conjunto del Estado y las propias circunstancias de la comunidad, acabará optando claramente por un pacto con el PSOE.

Pero este análisis sería incompleto y sesgado si no reflejáremos un dato fundamental: el alto nivel de abstención, que roza el el 38% (10 puntos superior a 2008).

¿Qué lectura podemos sacar? Pues evidentemente que sí ha habido un giro, que sí ha habido un castigo al PSOE, pero que este giro ha sido claramente hacia la izquierda, en lugar de hacia la derecha como se vaticinaba. Porque, si bien la diferencia en número de escaños a favor del PP es de 3 diputados respecto al bloque PSOE-IU, este último dispone de todas las papeletas para poner en marcha un gobierno de claro color izquierdista.

Para entender mejor este giro a la izquierda hay que fijarse en el número de votos. Cierto es que el PSOE se desangra con respecto a 2008, perdiendo 654.831 votos, pero el PP también pierde casi 200.000. Es decir que el balance negativo entre ambos partidos se queda en algo menos medio millón de votos, cifra que aún queda más reducida si sumamos los votos de IU, +119.883, al bloque de izquierdas PSOE-IU.

Si realizamos la comparación con la última cita electoral, las Elecciones Generales de 2011 que catapultó al PP al Gobierno central, la conclusión es aun más llamativa: el PP ha perdido 414.884 votos, mientras que el PSOE sólo pierde 67.379 e IU gana 77.924. Más de 400.000 andaluces que confiaron en el PP hace apenas un año hoy decidieron no apoyarlo.

En estos resultados indudablemente ha estado presente el estado actual de la política y la sociedad andaluces: el castigo al PSOE refleja meridianamente la censura a su gestión y a los distintos casos de corrupción que han empañado su gobierno en los últimos años, pero no premia en absoluto las propuestas de la derecha, sino más bien la profundización y regeneración de las políticas de izquierda a través del voto de confianza a IU.

Pero qué duda cabe que la evolución de las políticas estatales, es decir las primeras medidas y actuaciones del Gobierno de Mariano Rajoy, han tenido también una especial incidencia en la confianza del electorado, 400.000 de los cuales han dejado de prestarle el apoyo que le brindó el pasado año. La derecha parece no haber ofrecido la fiabilidad que toda alternativa de gobierno requiere, y por ello los andaluces se han decantado por un lema que ya se repitió, por ejemplo en Canarias, en las generales: ‘El PSOE es el problema, pero el PP no es la solución’. El PSOE lo ha hecho muy mal, pero seguimos apostando por una política de izquierdas.

Algo que parece confirmar también el porcentaje de abstención. Dado que, tanto PP como IU, aumentan su porcentaje de apoyos, y que el incremento en el número de abstencionistas (casi 10 puntos) coincide prácticamente con el detrimento en el de votantes del PSOE (casi 9 puntos), todo parece indicar que esos nuevos abstencionistas son en su mayoría votantes del PSOE que han preferido no ejercer su derecho al voto antes que votar a cualquier otra formación.

Esto en cuanto al fondo, ¿pero qué hay de las formas? Tal y como refleja Antoni Gutiérrez-Rubí ahora mismo en ‘Orgullo frente a soberbia‘, el PP adolece de un grave déficit en las formas. Remito al artículo de Antoni para repasar algunos de los hechos más destacados en la campaña andaluza, como la renuncia de Arenas al debate en Canal Sur, pero el problema ni es puntual ni solo andaluz: la mayoría absoluta de la que goza el PP a escala estatal le ha llevado, en buena parte de sus actuaciones, a manejarse en los pantanosos terrenos de la imposición, el desprecio al diálogo, la unilateralidad e incluso el capricho.

En Canarias sabemos algo de eso, con varios episodios de difícil encaje, como la autorización de unas prospecciones petrolíferas frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura al margen de cualquier diálogo con las instituciones representativas y de la propia ciudadanía.

Una forma de ejercer el poder sobre la que el PP debería reflexionar y reconducir convenientemente. Si aceptamos que el electorado no se mueve exclusivamente por razones ideológicas o políticas, sino también por aspectos que tienen que ver con la percepción positiva o negativa de la relación y la comunicación con sus representantes, el PP está obligado a afrontar de manera urgente esta asignatura pendiente si no quiere que el tremendo rédito electoral obtenido en 2011, que ya tiene sobre sí el lastre de las duras medidas aprobadas y que quedan por aprobar, se disuelva en los próximos años como el azucarillo.

Me perdonarán los amigos de Asturias, pero me he centrado en las elecciones andaluzas por las condiciones especiales que presentaban, no sólo para el análisis específico, sino también para el estatal. Les dejo el cuadro de resultados al 100% del escrutinio y un somero análisis: el PSOE e IU crecen, pero no en la medida suficiente para contrarrestar uns posible alianza de la derecha (FAC y PP):

Resultados Elecciones Autonómicas de Asturias 2012

Gráficos: elpais.com