Entrevista a Bill Keller en 'El Mundo'

Me han resultado muy curiosas las declaraciones de Bill Keller (exdirector del ‘New York Times‘) que publica hoy ‘El Mundo’ (me gustaría enlazar la información, pero no la encuentro en la web), y me lo parece por sus afirmaciones acerca del presente y futuro del periodismo en su relación con los nuevos medios digitales:

Tenemos que adaptarnos o morir”. La adaptación, asegura, pasa por convertir los periódicos “en grandes blogs”, como dice “ya han hecho algunos”, “o por tratar de adoptar las viejas formas a la nueva era virtual”

Y también:

Si tuviera 20 años, me iría a un país donde apenas hubiera periodistas, montaría un blog y ‘tuitearía”

Mi curiosidad no viene tanto por la sorpresa (la asimilación del ‘fenómeno blog’ por parte de los medios tradicionales es ya una evidencia), sino por la constatación y ese ir más allá de la necesaria y natural convivencia entre plataformas de comunicación planteando abiertamente el ‘social media’ como la luz al final del túnel de la(s) grave(s) crisi(s) por la(s) que atraviesa el periodismo.

Es decir, que en apenas poco más de una década, la que va desde la popularización de la herramienta a nuestros días, los blogs han pasado de ser considerados por los medios tradicionales como auténticos enemigos (amenaza, inútiles, irrelevantes…) a auténtica tabla de salvación de la profesión, pasando, como hemos dicho, por la asimilación formal que podemos observar ya prácticamente en todas las cabeceras con presencia digital.

Y quien dice una década dice sólo unos años e incluso nada, porque aún hoy día hay quien sigue señalando a los blogs y al resto de los medios sociales de la era digital como culpables de la deriva de la prensa, o como origen de todos los males que afectan al periodismo, al rigor, la ética y, en general, a cualquiera de las ‘virtudes’ que, en realidad, ya estaban bastante machacadas por los propios ‘mass media’ mucho antes de la irrupción de Internet.

No estábamos, pues, tan equivocados aquellos locos que hace ya también unos cuantos años abogábamos no solo por la convivencia e integración de estos nuevos canales de expresión con el periodismo tradicional, sino que apostábamos, y seguimos apostando, por la asunción de sus aportaciones tecnológicas y, sobre todo, de sus propuestas de ‘conversación’ global y democrática como única vía posible para la regeneración, actualización y viabilidad del periodismo.

En la segunda de las citas que he expuesto al principio, Keller apunta, además, a una de las claves que se derivan de forma inmediata de esta nueva era tecnológica: la de las inmensas posibilidades que ofrecen los ‘social media’ a aquellos periodistas experimentados expulsados de los medios por esa ola de recortes brutales que afecta a la sociedad, en general, pero de forma especial a esta profesión, o a aquellos jóvenes que, simplemente y por idénticos motivos, no pueden ya acceder a ella: el periodismo de autor. Individual o a escala colectiva. La emprendiduría. El concepto de ‘startup‘ aplicado al periodismo.

Me quedo también con dos sentencias del premio Pulitzer 1989:

El periodismo nunca morirá”

Lo más importante es no perder de vista la honestidad. La honestidad es lo que distingue a un buen periodista de un mal periodista”

Sentencias que suscribo plenamente, en lo ‘analógico’ y en lo digital.