Elecciones en la SGAE

Apenas un 21% de los socios (21.129 sobre más de 100.100) de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) están llamados hoy a las urnas para decidir el futuro de esta polémica organización (“entidad privada dedicada a la defensa y gestión colectiva de los derechos de propiedad intelectual”) que hasta no hace mucho se definía a sí misma como “asociación sin ánimo de lucro“.

Unas elecciones que continúan viciadas por un sistema electoral claramente restrictivo (PDF) que, a pesar de haber incrementado la representación de electores en un 157% (en las últimas elecciones sólo pudieron votar 8.220 socios), margina a la mayor parte de los creadores afiliados y, por tanto, presenta un gravísimo déficit representativo y democrático.

Una cita en la que, con todo, la SGAE se enfrenta mucho más que a un cambio de dirigentes; su pésima imagen pública, los escándalos de corrupción, su empecinamiento en ignorar y combatir los cambios de modelo en la industria y en los derechos, y la enorme división y contestación internas sitúan a la entidad ante una de sus últimas oportunidades para encarar el futuro con ciertas garantías de éxito.

Sobre la mesa, la regeneración, la democratización interna, la transparencia y su relación con la sociedad, es decir la interpretación de esa nueva realidad derivada de los profundos cambios sociales, políticos, culturales y económicos que marcan este inicio de siglo.

Todos aspectos esenciales para la supervivencia. Todos aspectos a los que no ya sus socios, sino también la creciente cantidad de creadores que han optado por no adherirse a sus ‘filas’, así como el conjunto de la ciudadanía, van a seguir muy de cerca y a examinar con lupa.

Los errores están a la vista, y han sido tantos y tan graves que resultaría inexplicable que del resultado de estos comicios no emergiera una alternativa que apueste decidida y contudentemente por corregirlos. Que la SGAE que hoy saliera de las urnas siguiera siendo esa misma odiada, temida, reaccionaria, torpe e inútil SGAE que lideró hasta su procesamiento judicial Teddy Bautista.

Pero permítanme que no me haga demasiadas ilusiones. Ese mismo déficit democrático al que aludía al principio, más las vagas y ambiguas, cuando no directamente retrógadas, declaraciones de buena parte de los aspirantes a presidir la institución, con honrosas excepciones, dibujan un escenario de inmovilismo y perpetuación que debiera aterrar, principalmente, por sus previsibles consecuencias, a esos mismos dirigentes y a los socios, porque devendría en una ruptura ya prácticamente definitiva con los creadores adscritos a los nuevos modelos y, ciertamente, con toda la sociedad.

Hoy, a las 20.00 horas, se cierran las mesas. Y, a pesar de todo lo dicho, uno les desea lo mejor. Frente a la idea cada vez más compartida de que estamos ante una figura asociativa ya realmente irrelevante, ineficaz e incluso nociva para la creación y los creadores, un espécimen que haría mejor en desaparecer; es posible que ese giro hacia la transparencia y hacia la comprensión, asimilación e interacción constructiva con realidades como el copyleft, el P2P o la cultura libre propicien la metamorfosis de la sociedad hacia un organismo verdaderamente contemporáneo, comprometido con el progreso y con los nuevos modelos económicos y de derechos de autor, eficaz, dialogante, integrado y referente.

Es eso o más de lo mismo, es decir nada… muerte por inmovilismo, mutis por perpetuación.

Hoja de ruta de las elecciones:

Seguimiento ‘en directo’:

Visiones alternativas: