El robot periodista

Narrative Science es un nuevo redactor (o nueva redactora) de Forbes. Una de sus últimas incorporaciones que cuenta, como todos los escritores de la revista, con firma, avatar, perfil, ‘biografia’y dirección de correo electrónico. La única, o la más destacada, diferencia entre Narrative (o Science, no sé cuál es el nombre y cuál el apellido) y el resto de los periodistas y colaboradores de la casa es que no es humano (o humana). Es más bien un algoritmo capaz de transformar en prosa y análisis los datos que le son suministrados. Es decir, capaz de procesar información para confeccionar artículos de carácter periodístico:

Narrative Science, una innovadora empresa de tecnología, convierte los datos en historias. Narrative Science ha desarrollado una solución tecnológica que crea ricos contenidos narrativos a partir de datos. Las narraciones están perfectamente creadas a partir de fuentes de datos estructurados y pueden ser totalmente personalizadas para adaptarse a la voz de un cliente, el estilo y el tono. Las historias se crean en múltiples formatos, incluyendo historias de formato largo, titulares, tweets e informes industriales con visualizaciones gráficas. Se pueden crear distintas versiones de la misma historia para personalizar el contenido según las necesidades específicas de cada audiencia”.

Ciertamente no estamos ante ninguna novedad, más allá de la irrupción de esta tecnología en un medio tan relevante. Ya se viene trabajando en este ámbito desde hace años y, ciertamente también, la calidad de los textos finales no son de Pulitzer, como bien señala Emily Bell en The Guardian… por ahora. Porque seríamos muy torpes si no contempláramos un futuro a medio o largo plazo en el que la complejidad y optimización de los algoritmos produjese resultados que hoy nos harían alucinar.

Una tecnología capaz de detectar noticias al instante (vía redes sociales es de lo más sencillo), investigar a través de la Web, de contrastar, de ‘documentarse’, de analizar, procesar y construir textos complejos (y gráficos, vídeos…). ¿De ‘opinar’, incluso, en base a consideraciones ideológicas predeterminadas? ¿Cuál sería la diferencia entre ese modelo de producción de ciencia-ficción (por ahora) y el actual modelo de periodismo industrial que, en muchos de los casos, por las razones ya sobradamente conocidas, ni siquiera es capaz de cubrir todos esos procesos inherentes a la elaboración de una buena noticia?

¿Y entonces? ¿Cuál sería el papel del periodista? ¿El de surtir de instrucciones y reglas a los algoritmos? Son preguntas que superan a las muchas preguntas que nos hacemos hoy día y a la pregunta estelar: ¿cuál es el apapel del periodista en la era del ‘social media‘? Cuestión que puede quedar obsoleta en muy poco tiempo, dando paso a una nueva: ¿cuál es el papel del periodista en la era del robot? Pero una pregunta que habría que comenzar a responder ya porque la tecnología está aquí. En ciernes, puede ser, pero existe y se continúa desarrollando. Y si algo nos ha enseñado la historia es que toda tecnología capaz de avanzar, lo hará hasta sus últimas consecuencias.

Hay quien ya ha tildado el experimento de ‘apocalipsis‘, pero junto con Bell nos preguntamos: ¿mayor apocalipsis que el que estamos experimentando ya, con decenas de miles de periodistas despedidos, con la galopante degradación de las condiciones laborales, con el sector perplejo ante los cambios, con los continuos ataques a la libertad de expresión, con la irrupción de los medios sociales y el periodismo ciudadano?

¿Podemos imaginarnos ese futuro? Las grandes corporaciones y poderes disfrutando, al fin, de potentes medios de comunicación prácticamente sin personal y sometidos a una férrea línea editorial. O, por el contrario, periodistas independientes compitiendo con los grandes emporios echando mano de los servicios de su ‘cyberredactor’. O cada ciudadano con un iPeriodista en casa, para que le redacte las noticias que quiere consumir, como las quiere consumir y cuando las quiera consumir. O nada de eso. O todo a la vez…

En tono jocoso podríamos decir: “Periodista, si el presente te parece difícil, no quieras echar un vistazo al futuro”, o también aquello que expresé una vez a través de un tuit:

Y, efectivamente, ésa es la clave de todo, el ‘upgrade’, la actualización o la reinvención. Parece claro que los robots podrán transformarse en breve en periodistas. ¿Y los periodistas?, ¿en qué nos transformaremos?