El test de la pareja perfecta (de 1924)

Qué es el amor? ¿Qué claves lo sustentan? ¿Se puede medir, demostrar, cuantificar? Ésta es una de las preguntas que ha acompañado al ser humano desde que tuvo tiempo para algo más que para asegurarse su empeño más básico, la subsistencia. Y es una pregunta que ha sido atacada desde diferentes frentes, desde la poesía a la ciencia. Muchos son los que han ‘vendido’ y siguen ‘vendiendo’ el hallazgo del ‘secreto’ y de fórmulas infalibles para enamorar o encontrar la pareja perfecta. La mayor parte de ellos, enmarcados en los ámbitos de la magia, la pseudociencia o la brujería. E, incluso en nuestros tiempos, en el de la tecnología, con las populares agencias matrimoniales o de contactos que aseguran haber desarrollado los algoritmos precisos para dar con tu media naranja.

A principios del pasado siglo, en pleno apogeo de la psicología conductista, hubo quien se aventuró a diseñar todo un sistema analítico como contribución a la ‘ciencia del amor’. Su nombre, Hugo Gernsback, “un pionero de la ciencia ficción y de las nuevas tecnologías”, que estipuló cuatro vías para determinar ‘científicamente’ las posibilidades de éxito de un matrimonio. El sistema, sustentado en cuatro tests, fue publicado en abril de 2004 en la revista ‘Science and Invention‘ (editada por él mismo), una contribución de lo más pintoresca cuyos concepto y estética se acercan más a una obra maestra del retrofuturismo con elevadas dosis de humor que a una aportación científica en toda regla.

Según Gernsback, para descubrir el grado de compatibilidad de una pareja basta con analizar los siguientes factores y aplicar la siguiente metodología:

Test de atracción física de Hugo Gernsback

Atracción física: para el autor es lo fundamental y se comprueba tomando el pulso de la pareja a través de unos electrodos conectados a la muñeca de cada uno de los ‘amantes’, además de una cadena alrededor del pecho para medir la respiración. Si el pulso y el ritmo de respiración aumentan al besar o abrazar a la pareja, demostraría que existe una gran atracción física.

Test de empatía de Hugo Gernsback

Simpatía (empatía): los integrantes de la pareja observan cómo el otro es sometido a una experiencia traumática (por ejemplo, una extracción de sangre). La intensidad de sus contracciones muscualres y de su respiración determinará el grado de empatía entre ambos.

Test de olor corporal de Hugo Gernsback

Olor corporal: el autor sostiene que el olor corporal es posiblemente la primera causa de ruptura sentimental. Por tanto, es preciso un test específico para que luego no haya sorpresas: se introduce a uno de los ‘amantes’ en una cápsula de cristal dotada de un conducto (manguera) a modo de respiradero. La pareja debe introducir la nariz en ese conducto y, si el olor no le desagrada en exceso, la pasión está asegurada.

Test de desorden nervioso de Hugo Gernsback

Desorden nervioso: Gernsback da una gran importancia a que al menos uno de los miembros de la pareja sea capaz de mantener la calma en situaciones difíciles. Nada mejor para diagnosticarlo que un buen disparo al aire cuando los tortolitos menos se lo esperan. Si los dos reacciones de forma exagerada, ese amor es imposible.

Fuente: Paleofuture | Ilustraciones originales de ‘Science and Invention’