bloglines

Bloglines se va, se despide, se somete a un harakiri largamente esperado, pero pospuesto una y mil veces sin que sepamos muy bien por qué. Pero ya está: será el próximo 1 de octubre. ¿Qué es o, mejor dicho, qué fue Bloglines? Si eres ‘nuevo’ en esto de la blogosfera, y por ‘nuevo’ vamos a incluir a aquellos que no lleven más de tres o cuatro años en estos menesteres, Bloglines probablemente no te suene a nada. Pero baste decir que, antes de la irrupción de Google Reader en nuestras pantallas, fue el agregador de feeds más popular y exitoso de toda la Red.

¿Qué le ocurrió a Bloglines? Muy difícil de explicar. Al igual que Technorati, lo tenía todo a su favor: un sistema por entonces vanguardista, dominio del mercado, ofertas de compra por todos lados… Pero, al igual que Technorati, el producto fue languideciendo hasta que intentó reaccionar… cuando la reacción era ya imposible. Tanto Bloglines como Technorati (que aún sobrevive en una agonía infinita) constituyen un perfecto ejemplo de lo que no hay que hacer cuando alcanzas el éxito con un servicio o aplicación web: dormirse en los laureles.

Internet es un enorme laboratorio, donde milones de mentes trabajan y auditan a diario todo lo que aquí se produce, avanza a una velocidad de vértigo y el despiste o la recreación en lo logrado es, simplemente, suicida. Para cuando los responsables de Bloglines decidieron vender el producto e intentar su relanzamiento, Google ya ultimaba Reader para su lanzamiento en apenas unos meses al amparo de Google Labs. La suerte estaba echada. Ni los nuevos propietarios supieron cómo renovar la propuesta ni la fuerza con la que se presentó Reader dejaba mucho margen de acción.

Bloglines queda como un recuerdo romántico para aquellos que nos dejamos las cejas frente a su bandeja, en un tiempo en el que el feed, junto al trackback, lo era prácticamente todo en el ámbito de la interrelación bloguera. Pero igual es que feed y trackback andan ya también tocaditos tras la irrupción de mecanismos de difusión de contenidos como las redes sociales y sistemas de microblogging. Quién sabe, igual la blogosfera anda metida ya en una suerte de Web 3.0 y aún no nos hemos enterado. Lo único cierto es que cualquier parecido con el sistema de relaciones entre blogs de los tiempos de Bloglines es pura coincidencia, o bueno, vale, inercia.

Fue Bloglines mientras duró.