virginidad

Desengañémonos. Hoy no hemos perdido nada, no ha habido traición ni viraje, no hay derrota alguna ni Internet ha muerto más de lo que podría estar muerta ayer o tres meses atrás. El acuerdo PSOE-PP (PDF) para resucitar la ‘Ley Sinde’ sólo materializa lo previsible, evidencia lo que se ha venido fraguando desde el instante mismo en que decidieron que había que cerrar filas en torno a la industria y las gestoras de derechos, hace ya algunos años. Más allá de los disimulos y los paripés, de los amagos y de los titubeos, de las tomaduras de pelo a la comunidad internauta y de la ingenuidad acrítica de ésta ante ciertas farsas. Ni el PSOE ni el PP ni prácticamente ninguna formación que aspire a gobernar en España se ha tomado jamás en serio la modernización de los derechos de autor ni la defensa, en este ámbito, del derecho general frente al particular.

Y esto ha sido por varios motivos:

1. Porque la balanza en la que los partidos sopesan los pros y los contra de su apoyo a la ‘liga cultural’ o la comunidad internauta se sigue decantando por la primera. Están convencidos de que es más rentable electoralmente tener en contra a una comunidad que vocifera mucho en el mundo virtual, pero apenas hace daño en el real, que a un gremio que ha demostrado ser capaz de montar unas tanganas impresionantes para apoyar o debilitar determinada opción política.

2. Porque los partidos siguen sin tener ni idea de lo que es Internet ni lo que representa, haciendo oídos sordos no ya a la ciudadanía digital, sino a sus propios cuadros y militantes que luchan contracorriente por abrirles los ojos. En este sentido, siguen siendo terriblemente conservadores y, con leyes como ésta, igual o más censores que algunas de las más retorcidas dictaduras.

3. Porque en el mundo real es imposible alcanzar un objetivo sin una organización férrea. Y, en este campo, la comunidad internauta siempre se ha organizado de forma puntual, democrática, descentralizada, abierta…

4. Porque en el mundo real es imposible alcanzar un objetivo sin una mínima unión. Y la unión que preside nuestras reivindicaciones en la Red se hace añicos desde que pisa la acera….

5. Porque en el mundo real es imposible alcanzar un objetivo si no se batalla en las instituciones donde se tiene que batallar. E Internet, simplemente, batalla en Internet.

Y 6. Porque, quieras que no, por la Red también hay mucho ingenuo.

Así, pues, Internet ha perdido la virginidad: nos hemos dado cuenta de que tiene quien le escriba, pero no quien la defienda… ¿pero no quién la defienda?…

Creo que la auténtica lección que nos deja el acuerdo firmado hoy entre PSOE y PP es que hemos despertado de un sueño, del sueño de considerar que este debate podría resolverse de otra manera. De un modo diferente al que se está resolviendo en EEUU, Inglaterra o Francia. Que éramos capaces de convencer a los partidos de la necesidad de un cambio necesario y de progreso, evitando la confrontación directa en la aplicación práctica de una ley decimonónica y restrictiva en un medio transparente y de futuro como la Red. No es así. Hoy por hoy es imposible.

Pero este partido se va a jugar ahora en la Red y tengo para mí que son otros a los que aún les queda por perder una virginidad aún más dura y sangrante: la de comprobar el tremendo abismo que separa a la actual clase política de la realidad tecnológica, ideológica y cultural de su ciudadanía. La ciberciudadanía activa, crítica y consciente del siglo XXI. La ley es, simplemente, inaplicable, no sólo por sus posibles rasgos inconstitucionales, sino porque se enfrente a un medio ágil, inteligente y cambiante donde cualquier intento censor se transforma en papel mojado en cuestión de segundos.

Los defectos que ha mostrado la comunidad internauta para batallar en el mundo real son las mejores virtudes para alcanzar el éxito en el virtual. Para estos partidos, y sólo para ellos, será terrible comprobarlo.

Y no será porque no se lo hayamos advertido.