Me estoy convirtiendo en un fan de este modalidad de videocreación: una combinación de time-lapse y tilt shift para lograr la edición de tomas reales con la impresión subjetiva de miniatura. Descubrí la técnica el otro día con ‘The village‘, y hoy me topo con otra joya del género, ‘The sandpit‘ (‘El cajón de arena’) que también me ha dejado boquiabierto.

El corto es obra de Sam O’Hare, con música original creada para la ocasión por Human, en colaboración con Rosi Golan y Alex Wong, y narra precisamente eso, “un día en la vida de Nueva York’, en miniatura’, como en un cajón de arena. El vídeo logró el premio Prix Ars Electronica Award of Distinction 2010 y ha estado nominado a los Webby 2011 (Mejor Viral y Mejor Música), además de haber entrado en la selección oficial de otros festivales.

El propio autor nos cuenta en Aero Film los detalles de la producción, tanto en equipamiento…

Fue grabada con una Nikon D3 (y un disparo en una D80), como una serie de imágenes fijas. Utilicé mis objetivos Tamron 17-50mm f/2.8 y Sigma 50-150mm f/2.8 para todas las tomas. La mayoría fueron fotografiadas a 4 fps en modo de recorte DX, que es lo más rápido que la D3 permite escribir en la tarjeta de memoria de forma continua. Los barcos fueron captados a menor velocidad, y para las imágenes nocturnas utilicé exposiciones de hasta dos segundos por cada una. La cámara sólo permite en la actualidad realizar 130 disparos seguidos, por lo que me dediqué a contar cada clic para liberar y volver a presionar rápidamente el disparador al llegar a 130 y seguir disparando”.

…como en la técnica:

the sandpit (detalle)

Hice algunas pruebas iniciales previamente con un objetivo tilt-shift de 24mm, que es la manera estándar de hacer estas tomas. Sin embargo, después de las comprobaciones, me di cuenta que tenía mucho más sentido trabajar este efecto en la postproducción que con la cámara. Las capturas con tilt-shift requieren de un trípode, ya que es muy inestable, y le da menos flexibilidad en el aspecto final. Yo opté por grabar con lentes normales, lo que me permitió trabajar con la profundidad de campo y el movimiento de tiro en la postproducción. Usé un trípode para las tomas de noche, y mi Gorillapod (que es mucho más portátil) cuando fue posible, pero en muchos lugares, en los que tenía que estar colgado del borde de un techo o meterme través de una rendija en la valla de un puente, tuve que sacrificar esta opción, y la inevitable vibración tuve que eliminarla después”.

En total, ¡35.000 imágenes! durante 5 días y 2 noches del agosto de 2009.

O’Hare recomienda ver el corto en HD y a toda pantalla, para apreciar mejor los efectos. Y eso es justo lo que voy a hacer a continuación. Y con la música a tope 😉