vergüenza

Al igual que ocurre con ‘plausible’ en lugar de ‘posible’, el mal uso de ‘vergonzante’ como sinónimo o sustituto de ‘vergonzoso’ se extiende por la (mala) profesión periodística (y unas cuantas más) como otra de esas plagas idiomáticas que se suceden de forma cíclica, de origen incierto, pero rápidamente abrazada por todo aquel que desconoce profundamente nuestro léxico y, sin embargo, pretende presentarse a la audiencia como un Cela del nuevo milenio.

Vamos a ver, porque la cosa está clarita:

Vergonzante. 1. adj. Que tiene vergüenza. Se dice regularmente de quien pide limosna con cierto disimulo o encubriéndose”.

Vergonzoso, sa. 1. adj. Que causa vergüenza. // 2. adj. Que se avergüenza con facilidad. U. t. c. s…”

Como el agua, ¿no? Es decir, que puedes tener una actitud vergonzante, independientemente de que tu acto pueda resultar o no vergonzoso. Porque ‘vergonzante’ denota vergüenza por parte de quien ejecuta un acto, mientras que ‘vergonzoso’ la denota no en quien lo ejecuta, sino en los demás. Por tanto, este tipo de expresiones está fuera de lugar:

  • Es vergonzante lo que acaba de pitar el árbitro (es vergonzoso, causa vergüenza)
  • Su irrupción en el acto resultó vergonzante (resultó vergonzosa, causó vergüenza en terceros)

En cambio, está bien utilizado en sentencias como:

  • Aprobó el proyecto casi pidiendo disculpas, de forma vergonzante
  • Los sondeos no contaban con el voto vergonzante

Lo cual comparto con la mejor de las intenciones, en el deseo de que se tome en consideración que una cosa es sentir vergüenza y otra, muy distinta, provocarla en los demás.

Aquí dos claros ejemplos reales del mal uso:

Disclaimer: es que acabo de escuchárselo a un señor de pose hiperintelectual en la radio y me han dado los choques 😛