17 de abril: La momia vuelve a España como terror puro, no como aventura

"Quieren devolver al monstruo su poder original: el de asustar"

18 de marzo de 2026 a las 12:50h
17 de abril: La momia vuelve a España como terror puro, no como aventura
17 de abril: La momia vuelve a España como terror puro, no como aventura

El 17 de abril marcará un regreso inquietante a las salas de cine españolas. No se trata de una nueva entrega de superhéroes ni de una saga de ciencia ficción espacial. Esta vez, el terror se despierta desde el desierto, envuelto en vendas antiguas y alimentado por el miedo más primario el de perder a un ser querido y recuperarlo… cambiado. Así llega la nueva versión de La momia, una propuesta que rompe con todo lo que el público asociaba al personaje en las últimas décadas.

Un monstruo redefinido

Por mucho que el nombre evoque aventuras en templos ocultos y expediciones audaces, esta nueva encarnación quiere enterrar de una vez por todas la imagen del héroe arqueólogo. Blumhouse, la productora detrás de éxitos como Heredero de la oscuridad y La noche es nuestra, impulsa este regreso con un enfoque radical el terror puro. Junto a Atomic Monster, la compañía de James Wan, conocido por revitalizar el género de terror contemporáneo, el objetivo es claro. No se trata de entretener con acción espectacular, sino de estremecer.

Dirigida por Lee Cronin, responsable del intenso Posesión infernal El despertar, la película anuncia un tono más oscuro, más visceral. Cronin no busca recrear lo ya visto, sino explorar el horror desde lo íntimo, desde el trauma familiar. Y en este caso, el trauma tiene nombre una niña que desaparece durante unas vacaciones en Egipto.

La historia que no esperabas

La trama se sitúa en la actualidad, lo que le da cercanía, casi una sensación de verosimilitud inquietante. Una familia vive el infierno de la desaparición de su hija, una pesadilla real que millones pueden imaginar con solo cerrar los ojos. Pero el dolor da un giro inesperado cuando reciben la noticia de que la niña ha sido encontrada. Aparentemente viva.

Y ahí comienza lo verdaderamente aterrador. El giro central no está en el rescate, sino en la transformación. La niña emerge de un sarcófago y comienza a manifestar poderes aterradores. Ya no es solo una víctima. Es un vehículo, un receptáculo de algo antiguo y malévolo. Este cambio de víctima a amenaza es un recurso clásico del cine de terror, pero aquí se carga de una dimensión emocional devastadora. ¿Qué hace un padre cuando debe enfrentarse a su propia hija, poseída por una fuerza ancestral?

El reparto y la producción

El elenco reúne talento con peso escénico. Jack Reynor, conocido por sus papeles intensos en películas como Midsommar, encabeza el reparto junto a Laia Costa, una de las actrices más versátiles del cine español actual. May Calamawy, Natalie Grace y el resto del conjunto prometen una humanidad necesaria para anclar la historia en lo real antes de que lo sobrenatural irrumpla con fuerza.

La producción corre a cargo de Jason Blum y James Wan, dos nombres que han redefinido el terror en el siglo XXI. Blumhouse ha demostrado una y otra vez que con presupuestos moderados y una visión clara puede generar impacto global. Este proyecto se enmarca como una recuperación de la faceta más aterradora del icónico monstruo, algo que las versiones de Brendan Fraser y Tom Cruise dejaron de lado en favor del espectáculo.

Un regreso necesario

La momia no es solo una criatura de ficción. Es un símbolo de la fascinación occidental con Egipto, con la muerte ritual, con la posibilidad de vida más allá del cuerpo. A lo largo del siglo XX, el personaje transitó desde el terror gótico hasta la aventura familiar, pasando incluso por el melodrama. Pero en un momento en que el cine de terror clásico vuelve a ganar terreno, con historias que apelan al miedo psicológico y lo sobrenatural, este regreso llega como una pregunta incómoda ¿cuánto miedo nos da lo que no entendemos?

La apuesta de Blumhouse y Cronin no es solo estética, es conceptual. Quieren devolver al monstruo su poder original el de asustar. No con efectos espectaculares, sino con tensión, con duelo, con lo prohibido. Cuando una niña sale de un sarcófago y ya no es la misma, no solo se activa el miedo al cuerpo corrompido. Se activa el miedo al vacío, a la pérdida de identidad, al retorno imposible. Y eso, al final, es terror en estado puro.

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