El 28% de los franceses y el 27% de los irlandeses consideran que la IA no debería tener cabida en el aula. Son porcentajes altos en un contexto europeo donde la mayoría tiende a ver ventajas.
Si 4 millones de ciudadanos comparten sus datos de salud, consumo, empleo o movilidad, y esos datos se analizan con inteligencia artificial, es posible predecir riesgos, optimizar inversiones y, en última instancia, aumentar el capital disponible...
La Generación Z, que creció en redes sociales, ha adoptado con entusiasmo aplicaciones como Nextdoor. Un espacio que promete fortalecer lazos vecinales, compartir información útil, organizar eventos locales.
En 2019, SpaceX lanzó sus primeros satélites Starlink. Desde entonces, ha colocado más de 9.000 en órbita con un plan mucho mayor: una constelación de hasta 75.000 unidades.
Paradójicamente, mientras las empresas grandes prueban modelos avanzados en laboratorios internos, muchas pymes ni siquiera han digitalizado sus procesos básicos.
En algunas zonas cercanas a estos centros, la factura de la luz puede ser hasta un 267% más cara. No son datos abstractos. Son familias que pagan el doble por encender la nevera o cargar el móvil.
Los chatbots modernos hablan con soltura, redactan textos impecables, resumen artículos complejos y hasta improvisan poemas. Parecen inteligentes. Pero cuando tocan números, algo se rompe. No es que no sepan matemáticas.
En 2025, Tesla entregó 1.64 millones de vehículos en todo el mundo. Suena impresionante, pero es un retroceso del 8.6% respecto a los 1.79 millones de 2024.
El Wi-Fi 6, que llegara hace unos años, fue un avance notable. Mejoró la eficiencia, permitió más dispositivos conectados y redujo la congestión en redes saturadas. Era perfecto para mi uso cuando lo compré en 2022.
Entre 2021 y 2025, Meta invirtió cerca de 70.000 millones de euros en Reality Labs, su división dedicada al metaverso. Una cifra monumental. Para hacerse una idea, esa inversión equivale al presupuesto anual de países enteros.
Los sistemas de inteligencia artificial modernos no toman decisiones como los humanos. No sienten empatía ni reconocen el mal por instinto. Dependemos de que sus diseñadores incorporen salvaguardias éticas tan sólidas como las paredes de un banco.
En los albores de los teléfonos móviles, aquella advertencia tenía fundamento. Las baterías de níquel cadmio y, más tarde, las de níquel metal, sufrían efecto memoria y podían deteriorarse si se cargaban por completo con frecuencia.
En 2025 se movieron 178.500 millones de dólares en financiación de centros de datos solo en Estados Unidos. Es casi el triple que el año anterior. La fiebre por la inteligencia artificial ha convertido estos centros en infraestructura estratégica.
En Facebook e Instagram, la inteligencia artificial organiza tu feed, decide qué contenido verás primero, detecta contenido potencialmente dañino y personaliza cada anuncio que aparece entre tus historias.
Esta compra no es solo un cheque cuantioso. Es una señal clara de que Meta quiere liderar la transición desde los chatbots conversacionales hacia algo más ambicioso agentes de inteligencia artificial autónomo.
La inteligencia artificial ha permitido avances increíbles diagnósticos médicos más precisos, traducciones en tiempo real, asistentes que aprenden de nosotros. Pero también ha abierto puertas que muchos no queríamos ver abiertas.
Microsoft ha anunciado que el Bloc de Notas, ese programa al que recurrimos cuando todo falla, ahora tendrá tres herramientas de inteligencia artificial integradas Write, para generar texto desde cero
El corazón del Xiaomi 17 Ultra late en su módulo de teleobjetivo. Aquí no se trata de acercar. Se trata de acercar sin traicionar. La lente periscópica de 200 megapíxeles, desarrollada junto a Leica.
"Desarrollaron estrés postraumático, ansiedad y depresión y, años después, muchos siguen teniendo dificultades para mantener un empleo normal porque no se sienten personas completas" - Karen Hao, periodista y autora de El Imperio de la IA
Las autoridades chinas de ciberseguridad dieron un paso sin precedentes. Publicaron un borrador de reglas que busca limitar la capacidad de la inteligencia artificial para influir en las emociones humanas.
Desde sus inicios, Xiaomi apostó por un modelo singular no vender solo móviles, sino construir un universo interconectado. Teléfonos, pulseras, bombillas, purificadores, aspiradoras.
La fiabilidad que exigen los centros de datos es del 99,999 %. Una cifra que suena a perfección matemática, pero que en la práctica significa que solo pueden permitirse cinco minutos de caída al año. Cinco minutos. No más.
En la encimera de un baño, una usuaria toma una foto de un cartón de huevos. Luego abre una herramienta de generación de imágenes y le pide al modelo que simule daños. El resultado es indistinguible de una escena real.
La demanda se presentó en el Tribunal Federal del Distrito Norte de California. Un lugar recurrente en las batallas tecnológicas del siglo XXI. Aquí, los derechos de autor chocan con los algoritmos.
Los sistemas operativos móviles, tanto iOS como Android, llevan años diseñados para gestionar la multitarea de forma inteligente. No son como los ordenadores antiguos que se colapsaban si abrías demasiadas ventanas.
La Comisión de Protección de Datos de Irlanda no actuó por capricho. Su investigación reveló algo que muchos usuarios sospechaban TikTok no pudo demostrar que los datos de sus usuarios europeos estuvieran protegidos
Conectar el móvil al coche mediante Android Auto es tan sencillo como conectar un cable USB o emparejar por Bluetooth. En cuestión de segundos, tu teléfono cobra vida en la pantalla del salpicadero.
Las pruebas que realizamos con un pequeño número de socios minoristas que resultaron en precios diferentes para el mismo artículo en la misma tienda no acertaron con algunos clientes.
Estos chatbots no son simples programas que recitan versículos. Usan modelos avanzados de inteligencia artificial, como ChatGPT o DeepSeek, para simular diálogos.
Japón inventa. Lo ha hecho durante décadas. Desde los transistores hasta los dispositivos ópticos, desde los sensores ultrasensibles hasta los materiales compuestos que permiten robots más ligeros y resistentes
Donde hay cambio, hay oportunidad. Ya han surgido startups como junto con agencias tradicionales, que prometen optimizar la visibilidad en sistemas de IA. Su trabajo ayudar a marcas a escribir de forma que los modelos las entiendan mejor, las citen más.
Firefox no es cualquier navegador. Muchos lo usan no porque sea el más rápido o el más bonito, sino porque respeta la privacidad, porque no rastrea, porque no asume que el usuario está a la venta.
Intersect no suena tan familiar como Google o YouTube. Pero esta empresa, respaldada por el fondo TPG, lleva años trabajando en silencio en algo crucial soluciones energéticas limpias, con fuerte apuesta por energía solar y almacenamiento en baterías
Dreame no llegó de la nada. Formó parte del círculo dorado de empresas vinculadas al ecosistema Xiaomi, fabricando aspiradoras que lucían el nombre de la marca más conocida, pero con tecnología propia que poco a poco fue ganando reputación.
Esto no es nuevo en boca de Musk, claro. En 2024 ya aseguró que la AGI llegaría en 2025. Ahora ha movido la fecha un año más allá, como si ajustara el reloj cósmico a la realidad de los servidores y los algoritmos.
Satya Nadella, CEO de Microsoft, y Sundar Pichai, CEO de Alphabet, coinciden en una cifra reveladora cerca del 25% del código que generan sus empresas ya no lo escriben humanos, sino inteligencias artificiales
Eso es exactamente lo que hace Android 16 QPR3. Un indicador discreto pero inequívoco que alerta al usuario cuando una app accede a su posición geográfica en tiempo real.
El artilugio usado no era un auricular común. Era un nanopinganillo, un dispositivo del tamaño de la cabeza de un clavo, capaz de encajarse junto al tímpano.
Porque si Asus logra acceder a una nueva fuente de suministro, aunque sea minoritaria, podría aliviar la presión sobre el mercado global. No de golpe, pero sí lo suficiente como para que los precios dejen de subir en picado.
Nos cuesta admitirlo, pero tratamos a nuestros móviles como si fueran infalibles. Les exigimos que corran decenas de apps, que se conecten a redes, que monitoricen nuestra salud, que nos notifiquen cada vez que alguien respira en Twitter.
Xiaomi Watch 5 no es un accesorio. Es un intento serio de convertir el cuerpo en una interfaz. De hacer que la tecnología no interfiera, sino que se funda.
La confianza en la IA occidental sigue siendo fuerte, pero no inquebrantable. En los últimos meses, algo ha empezado a cambiar en los despachos de los grandes gestores financieros. Las apuestas ya no se concentran solo en NVIDIA, Microsoft o Google.
Hace solo unos años, hablar de inteligencia artificial generativa sonaba a ciencia ficción. Hoy, Google ha integrado modelos avanzados de IA en su motor de búsqueda, redefiniendo lo que significa "buscar".
Los mercados no son lo que eran. En Estados Unidos, el número de empresas cotizadas ha caído de más de 5.000 a poco más de 3.000. Esa cifra no solo cuantifica una pérdida de diversidad; también habla del cierre de oportunidades.
En un mundo donde el rostro y la silueta pueden convertirse en activos digitales, la protección de la identidad física se vuelve tan importante como la de la contraseña del banco.
Cuando pensamos en calidad fotográfica en un móvil, solemos imaginar algoritmos que retocan el cielo, suavizan caras o aumentan el contraste. Pero el Xiaomi 17 Ultra parece apostar por una filosofía distinta.