73 años después, Disney devuelve La Cenicienta con la madrastra y las hermanastras al centro

"Los protagonistas serán los personajes más odiados": Disney gira La Cenicienta hacia sus villanas

26 de marzo de 2026 a las 17:53h
73 años después, Disney devuelve La Cenicienta con la madrastra y las hermanastras al centro
73 años después, Disney devuelve La Cenicienta con la madrastra y las hermanastras al centro

Hay cuentos que parecen eternos, historias que, pese al paso del tiempo, siguen encontrando caminos para volver. Entre ellos, uno de los más persistentes es el de *La Cenicienta*. Estrenada por Disney en 1950, la versión animada se convirtió en un clásico instantáneo zapato de cristal, carroza de calabaza y un hada madrina con varita mágica. Pero ahora, setenta y tantos años después, la historia da un giro inesperado no será la protagonista quien ocupe el centro de la escena, sino aquellos a quienes todos hemos amado odiar.

El retorno de los villanos queridos

Disney está preparando un nuevo proyecto basado en *La Cenicienta*, pero esta vez con un enfoque arriesgado y fascinante los protagonistas serán los personajes más odiados. Esa frase suena casi como una provocación. Durante décadas, la figura de Cenicienta ha simbolizado la bondad silenciosa, la paciencia infinita, el triunfo del bien sobre el mal. Sus verdugos, la madrastra y sus hijas Anastasia y Drizella, han sido el blanco perfecto de esa moralidad tan clara como rígida. Pero ¿y si les dieran voz? ¿Y si contaran su versión?

Este movimiento no es nuevo en el universo de Disney. Películas como *Maléfica* ya abrieron la puerta a reinterpretar a los villanos, mostrando que el mal rara vez es absoluto. En este caso, la apuesta parece ir más allá no se trata solo de redimir, sino de reubicar. Colocar a los antagonistas en el lugar del protagonista es un ejercicio narrativo que desafía al público a cuestionar sus certezas. ¿Qué vimos antes como pura maldad podría ahora interpretarse como ambición, frustración o incluso desesperación?

Una historia que nunca se fue

*La Cenicienta* nunca ha dejado de existir. Tras el clásico animado, llegaron secuelas directas a video, un *live action* con Lily James, apariciones en series, videojuegos y hasta su propio musical. Cada vez que vuelve, lo hace adaptándose al momento en los años 50, fue un espejo de los ideales femeninos de la posguerra; en 2015, una versión más empoderada, con una Cenicienta que ya no solo espera ser rescatada. Pero ahora, al trasladar el foco a los odiados, Disney parece decirnos que incluso los mitos más consolidados pueden reinventarse.

El cine y la televisión han aprendido que los personajes complejos generan empatía. No se trata de justificar el maltrato o la crueldad, sino de explorar sus raíces. ¿La madrastra fue siempre así? ¿Las hermanastras actuaron movidas por envidia, o por la presión de un sistema que las redujo a meros accesorios de un cuento? Estas preguntas abren nuevas capas en una historia que parecía agotada.

El riesgo, por supuesto, está en caer en el cinismo o en trivializar el sufrimiento del personaje original. Pero si el proyecto logra equilibrar la ironía con la profundidad, podría convertirse en mucho más que una curiosidad de marketing. Sería una reflexión sobre cómo construimos a los héroes y a los villanos, y cómo, a veces, la diferencia entre uno y otro depende solo de quién cuenta la historia.

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