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Hay noticias que primero parecen un error de móvil. AuronPlay contó que supo de la muerte de su amigo Komanche a través de un mensaje de su hermana Laura, cuando eran alrededor de las seis de la mañana y estaba en casa con sus amigos Agustín y Pereira.
Su primera reacción fue negarla. AuronPlay dijo que estaba seguro de que no era verdad, una resistencia casi automática cuando la persona de la que hablan seguía muy cerca en la memoria y en la rutina.
Cuatro días antes había hablado con él.
La duda duró lo que tarda una llamada en romper la madrugada
No llamó a Komanche. Prefirió buscar a Juan Guarnizo, quizá porque a veces una noticia así no se confirma con quien falta, sino con quien puede ponerle una voz menos imposible.
Juan Guarnizo respondió de inmediato y confirmó el fallecimiento.
Ahí cambia por completo el peso de una escena doméstica. Lo que unos minutos antes era una madrugada cualquiera entre amigos pasó a convertirse en ese instante preciso que luego uno recuerda con un nivel de detalle extraño, casi incómodo, desde la hora hasta la persona que escribió el primer mensaje.
El verano había cambiado de sentido para Komanche
Komanche, salvadoreño, había modificado sus planes de viaje durante el verano para acompañar a AuronPlay en un momento personal complicado. Ese dato desplaza la historia desde el sobresalto de una llamada hacia algo más íntimo, porque habla de una amistad medida en decisiones concretas y no solo en palabras.
En ese gesto cabe mucho más que una visita. También aparece la clase de vínculo que altera calendarios, mueve billetes y convierte un problema ajeno en una presencia compartida, como ocurre en las relaciones que dejan huella fuera de cámara.
Esa cercanía vuelve más dura la distancia de cuatro días.
La secuencia que relató AuronPlay tiene algo reconocible incluso para quien nunca ha seguido una emisión suya. Primero llega el mensaje que parece inverosímil, luego la negativa, después la llamada a alguien de confianza y, al final, la confirmación que ordena el golpe con una frialdad que nadie quiere escuchar.
Entre las seis de la mañana, un mensaje de Laura y la respuesta inmediata de Juan Guarnizo, la noticia quedó fijada en una cadena de segundos que todavía choca con otro dato igual de concreto, que AuronPlay había hablado con Komanche apenas cuatro días antes.