Hay películas que tardan semanas en enseñar músculo en taquilla y otras lo hacen casi de inmediato. Backrooms pertenece al segundo grupo. En solo seis días, el primer largometraje de Kane Parsons alcanzó 103 millones de dólares en las salas norteamericanas y dejó atrás el mejor arranque que había firmado nunca A24.
La velocidad importa porque no hablamos de una superproducción levantada a golpe de chequera. Backrooms costó 10 millones de dólares y ya suma 140,9 millones en la taquilla mundial, una relación entre presupuesto y recaudación que explica por qué su estreno español llega rodeado de expectación.
En cinco días dejó atrás la marca que tenía Marty Supreme
El récord anterior dentro del estudio pertenecía a Marty Supreme, que había alcanzado 96,04 millones de dólares en Norteamérica. Backrooms superó esa cifra en cinco días de exhibición, un detalle que cambia la conversación porque convierte su estreno en algo más que un buen debut.
También coloca a Kane Parsons en una posición poco habitual para un debutante. Su primera película no solo ha entrado con fuerza en cartelera, sino que lo ha hecho por encima de títulos ya asentados en el catálogo reciente de A24.
Ahí aparece otra medida del fenómeno. El siguiente techo está en los 191 millones de dólares que Marty Supreme acumula a nivel mundial, una distancia que todavía existe pero que ya forma parte del horizonte inmediato de Backrooms.
Con 10 millones de presupuesto, la cuenta cambia muy deprisa
En el negocio del cine, no todas las cifras pesan igual. Backrooms ya ha multiplicado más de catorce veces su presupuesto inicial al alcanzar 140,9 millones de dólares en todo el mundo, una proporción que pocas veces tarda tan poco en tomar forma.
Ese contraste entre coste y rendimiento suele marcar la vida comercial de una película mucho más que el ruido previo al estreno. A24 no solo ve crecer una recaudación. Ve cómo una producción de escala contenida entra en la liga de sus mayores éxitos con una rapidez impropia de su tamaño.
Fuera de Estados Unidos, el interés también coincide con un calendario favorable para las salas. En España la distribución corre a cargo de Elástica Films y el lanzamiento llega junto a la próxima Fiesta del Cine, un contexto que puede ampliar todavía más el alcance de una película que ya ha convertido su arranque en noticia.
El reparto ayuda a explicar esa tracción inicial. Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve encabezan una propuesta que, además de la curiosidad en torno al debut de Parsons, llega respaldada por dos intérpretes con peso suficiente para empujar la conversación más allá del circuito del terror y la ciencia ficción, como ya ocurrió en pujas recientes por estrenos de autor.
España la recibe el viernes 5 de junio en plena Fiesta del Cine
La fecha española no llega en cualquier momento. Backrooms se estrena el viernes 5 de junio de 2026, justo cuando la próxima Fiesta del Cine vuelve a poner sobre la mesa una vieja evidencia del sector, que el precio y el momento del calendario siguen siendo decisivos para transformar la curiosidad en entradas vendidas.
No es un detalle menor para una película que aterriza precedida por cifras tan concretas. En Norteamérica alcanzó 103 millones de dólares al sexto día y ya ha rebasado la antigua plusmarca interna del estudio, así que su llegada a España se produce cuando el argumento comercial ya está escrito en la taquilla y no en la campaña promocional.