Una imagen borrosa de paredes amarillas, moqueta y fluorescentes acabó convertida en película de éxito. Backrooms llega a los cines de España el 5 de junio de 2026 después de recorrer un camino raro incluso para internet, donde los mitos suelen arder deprisa y desaparecer antes de encontrar forma estable.
Entre 2011 y 2018, aquella fotografía circuló por foros sin una historia fija. El empujón decisivo llegó en 2019, cuando un usuario anónimo de 4chan le puso palabras a la incomodidad y describió un espacio infinito de habitaciones vacías, olor a alfombra húmeda y zumbido constante de luces fluorescentes.
De repente, el miedo ya no dependía de un monstruo visible, sino de algo más reconocible. Un pasillo sin salida, una oficina sin gente, una tienda demasiado silenciosa. La amenaza era quedarse atrapado en un lugar cotidiano que perdía toda lógica.
Kane Parsons convirtió un mito de foro en imágenes que millones quisieron ver
En 2022, Kane Parsons publicó en YouTube el cortometraje The Backrooms (Found Footage), rodado en primera persona y con estética de cinta VHS. Tenía 16 años, y esa mezcla de metraje doméstico y pesadilla geométrica dio al mito una textura nueva, mucho más concreta.
Después siguió ampliando ese universo con una serie de vídeos gratuitos en su canal, una expansión que ayudó a fijar reglas, atmósferas y rincones de un relato nacido sin dueño claro. Internet hizo lo que mejor sabe hacer cuando encuentra una imagen fértil, repetirla hasta volverla habitable.
Ahora Parsons tiene 20 años y se ha convertido en el director más joven de la historia en dirigir una película taquillera. La cifra importa, pero importa también el contraste, porque pocas veces un creador tan joven lleva a salas comerciales una leyenda que creció casi al margen de la industria.
La película cambia el punto de partida, pero conserva la trampa del laberinto
La versión cinematográfica no replica sin más el material viral. Backrooms sigue a un propietario de una tienda de muebles que descubre un portal hacia un laberinto de habitaciones y arrastra allí a su psicóloga, una premisa que traduce el terror abstracto de los foros a un conflicto más reconocible.
Al frente del reparto aparecen Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve y Mark Duplass. La dirección sigue en manos de Parsons, que pasa del lenguaje de YouTube al largometraje sin soltar del todo la idea que hizo famosa la franquicia, esa inquietud de no saber dónde termina un espacio aparentemente normal.
Hay algo muy eficaz en esa elección. Una tienda de muebles ya tiene, de por sí, un aire de decorado transitorio, como si cada habitación estuviera montada para parecer hogar sin llegar a serlo nunca.
Los números confirman que el miedo nacido en la red encontró hueco en taquilla
Backrooms ha recaudado 126,1 millones de dólares en todo el mundo, y 89 millones proceden de Estados Unidos. No es solo una buena cifra para una película de terror, también marca la transición de un fenómeno de nicho a un título con impacto masivo.
Además, el filme firmó el mayor estreno de terror de 2026 y el mejor estreno en Estados Unidos para A24. Para una distribuidora asociada durante años a un terror más autoral, el dato revela hasta qué punto una criatura nacida en foros y YouTube puede funcionar también en el circuito comercial.
No deja de haber una ironía interesante. Un relato construido alrededor de habitaciones vacías ha terminado llenando salas.
El éxito de Backrooms dialoga con otros laberintos recientes
La idea del encierro repetitivo no aparece sola en el cine reciente. En 2025, la japonesa Exit 8, dirigida por Genki Kawamura, seguía a un hombre atrapado en una estación de metro interminable, otra variación sobre el miedo a un espacio ordinario que deja de obedecer a las reglas del mundo.
Ese parentesco ayuda a entender por qué la propuesta conecta tan bien. No hace falta un castillo gótico ni una casa encantada cuando bastan un falso techo, un fluorescente y una moqueta para convertir la rutina en amenaza.
Al final, todo vuelve a aquella imagen amarilla que circuló durante años por los foros. De una foto sin contexto salió una historia sobre 1.554 millones de kilómetros cuadrados de habitaciones vacías, y de ahí una película que ya suma 126,1 millones de dólares.