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Barbie recaudó más de 1400 millones de dólares en 2023.
Con una cifra así, cualquiera pensaría que la secuela estaría en marcha desde hace tiempo. Sin embargo, Warner Bros. Discovery sigue atrapada en una negociación abierta desde hace años con el núcleo creativo que convirtió la primera película en un fenómeno de taquilla y conversación pública.
Warner aún no ha cerrado el regreso del equipo que hizo Barbie
Greta Gerwig dirigió la primera entrega y la película estuvo protagonizada por Margot Robbie y Ryan Gosling. Junto a Noah Baumbach, ellos cuatro forman ahora el equipo creativo con el que el estudio intenta cerrar Barbie 2.
Durante los últimos tres años, Warner Bros. Discovery ha puesto sobre la mesa más de seis propuestas económicas sin lograr un acuerdo. La más reciente llegó la pasada primavera y además es la oferta más alta presentada hasta ahora para este proyecto.
Ahí está la paradoja.
La película que ya demostró su tirón comercial sigue sin secuela pactada, pese a que el estudio ha endurecido su apuesta económica. No es una discusión menor, porque aquí no solo está en juego una continuación, también el control cinematográfico de una marca que ya probó cuánto puede rendir cuando encuentra una lectura propia.
Cuatro meses separan al estudio de perder los derechos
Warner Bros. Discovery dispone de cuatro meses para cerrar el acuerdo. Si no lo consigue dentro de ese plazo, los derechos cinematográficos de Barbie volverán a Mattel.
Ese detalle cambia el tono de la negociación, porque deja de ser una simple disputa sobre cifras y tiempos. También introduce una presión industrial muy concreta sobre un estudio que ya vio cómo una misma película podía reunir taquilla masiva, prestigio para la directora de Narnia y un reparto convertido en icono pop.
Si Mattel recupera esos derechos, una futura producción podría quedar fuera de varios elementos nacidos en la versión de Greta Gerwig. Dicho de otro modo, la muñeca seguiría ahí, pero no necesariamente el mismo universo cinematográfico que la llevó a recaudar más de 1400 millones de dólares.
El dinero no garantiza conservar el mismo mundo en pantalla
No siempre una secuela depende solo del éxito previo. En Hollywood, a veces el verdadero nudo aparece cuando una propiedad intelectual pertenece a una empresa, pero su encarnación más reconocible en pantalla queda ligada al trabajo concreto de quienes le dieron forma, como ya ocurre en otras secuelas ya confirmadas.
Por eso el reloj importa tanto como el cheque. Warner Bros. Discovery tiene cuatro meses para evitar que Barbie vuelva a Mattel y, con ella, la posibilidad de que una próxima película nazca sin acceso a los elementos que Greta Gerwig introdujo en 2023.