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Batman iba a enfrentarse a un enemigo que no buscaba solo ganarle, sino vaciarle la vida pieza por pieza.
Joe Manganiello, el actor que interpretó a Deathstroke, ha contado en sus memorias que el villano iba a ocupar el centro de la película de Batman protagonizada, escrita y dirigida por Ben Affleck. La idea, en palabras de Affleck, era construir una versión superheroica de The Game, el thriller de David Fincher donde el golpe más duro no cae sobre el cuerpo, sino sobre la realidad entera del protagonista.
Affleck quería que Gotham funcionara como una trampa
Eso cambiaba el tono del proyecto. No se trataba solo de otra pelea entre héroe y villano, sino de una historia de acoso calculado en la que Deathstroke pretendía desmantelar la vida entera de Batman porque creía que él había asesinado a su hijo.
Manganiello describe así una persecución más íntima que aparatosa, más cercana al sabotaje que al choque frontal. Esa idea encajaba con un Batman asediado en todos los frentes, una figura muy distinta del vigilante que simplemente sale a patrullar de noche.
En ese plan, el comisario Gordon iba a morir a manos de Deathstroke, y J.K. Simmons debía encarnar ese golpe dentro de la trama.
Deathstroke no atacaba Gotham, atacaba el núcleo de Batman
La ofensiva seguía dentro de la batcueva, donde Alfred iba a convertirse en rehén. Jeremy Irons tenía reservado ese papel en una historia que buscaba arrinconar a Bruce Wayne en los pocos espacios donde todavía conserva control.
Ahí aparece una de las imágenes más duras del proyecto. Batman y Batgirl escapaban por los túneles subterráneos del tren después de que Deathstroke casi los matara.
La presencia de Batgirl añade otra capa llamativa cuando se mira el mapa completo de estos personajes en pantalla. Leslie Grace llegó a interpretar a Batgirl en una película pensada para HBO Max que fue cancelada incluso después del rodaje, otro ejemplo de cómo algunos planes de DC llegaron muy lejos antes de quedarse en nada.
Ese mismo atasco industrial ya se había visto en la pausa de Batman con Affleck, convertida durante años en una conversación recurrente alrededor del actor y del personaje.
La película se cayó cuando cambió el equilibrio en DC
Luego llegó el derrumbe del proyecto. La salida de Zack Snyder de Liga de la Justicia arrastró una pérdida de confianza del estudio y la película de Batman de Ben Affleck terminó cancelada.
No deja de haber una ironía incómoda en todo esto. Mientras aquella historia imaginaba a un villano capaz de destruir la vida de Batman desde dentro, la película acabó deshecha por una cadena de decisiones externas, muy parecida a las fricciones recientes con Zack Snyder alrededor del universo de DC.
Al final, lo más concreto que queda de aquella película cancelada no es una escena rodada, sino una sucesión de golpes muy precisos. Gordon moría, Alfred era secuestrado y Batman huía por túneles junto a Batgirl de un enemigo que no quería conquistar Gotham, sino romper a Bruce Wayne desde su punto más vulnerable.