La experiencia cinematográfica de Billie Eilish se desinfló con una velocidad inusual tras su debut. La taquilla estadounidense registró un descenso del 88,6% en su segundo fin de semana.
James Cameron dirigió este registro en 3D de la gira Hit Me Hard and Soft. El filme recaudó algo más de 7 millones de dólares en su estreno en Estados Unidos. La expectativa inicial sugería una trayectoria sólida para un evento musical de esta magnitud.
El dato actual marca la mayor bajada porcentual de la historia para un estreno proyectado en más de 2000 salas. Supera el récord anterior que ostentaba Tiburón (Jaws) con una caída del 88,3% durante su relanzamiento en 2025.
El modelo de negocio no funciona en salas
La producción de la película tuvo un coste de 20 millones de dólares. Los ingresos mundiales actuales ascienden apenas a 25 millones de dólares. Esta diferencia entre inversión y retorno confirma que la obra abandonará rápidamente la cartelera.
No alcanzará rentabilidad con su exhibición exclusiva en cines. La estructura de costes exige una permanencia mucho mayor en pantalla para recuperar la inversión inicial.
Otros estrenos recientes muestran tendencias similares aunque con menor alcance comercial. Stray Kids: The dominATE Experience sufrió una bajada del 94,9% tras estrenarse en 856 cines. Christy experimentó una caída del 91,7% en 817 salas.
One Piece Film Red mantenía el récord previo
El anime One Piece Film Red conservaba hasta ahora el registro para un estreno normal en cines. Su bajada fue del 84,4% en su segundo fin de semana durante 2022. La película de Billie Eilish supera esa cifra negativa por más de cuatro puntos porcentuales.
El fracaso financiero resulta evidente al comparar los 20 millones de dólares invertidos con los 25 millones recaudados globalmente. La distribución internacional no logró compensar el desplome doméstico.