Cuando una figura trasciende la música para convertirse en mito, su historia deja de pertenecerle solo a él. Pertenece a todos los que crecieron con su voz, que danzaron bajo su sombra alargada o que, simplemente, sintieron el latido de su ritmo en el pecho. Eso es, en esencia, lo que ha ocurrido con el estreno de la nueva biografía cinematográfica de Michael Jackson. No se trata solo de una película. Es un fenómeno cultural en tiempo real, un terremoto de taquilla que ha sacudido las carteleras globales desde el primer minuto.
Un arranque sin precedentes
Rompió récords desde el viernes de estreno. En Estados Unidos y Canadá, la película debutó con 97 millones de dólares la mejor apertura doméstica en la historia para una biografía musical. No solo superó a títulos como Straight Outta Compton (60,2 millones) o Bohemian Rhapsody (51 millones), sino que también dejó atrás a Oppenheimer, que había marcado 82,4 millones en su primer fin de semana en Norteamérica. A nivel mundial, la cifra asciende a 217,4 millones, con 120,4 millones provenientes de mercados internacionales. Es un número que no se explica solo con buen marketing. Detrás hay una pulsión colectiva, una necesidad de volver a encontrar al niño prodigio, al rey del pop, al hombre que cambió la forma de bailar, cantar y vestir.
El cine, una vez más, demuestra que las grandes historias siguen atrayendo multitudes a las salas, incluso en una era dominada por el streaming y las series interminables. Y esta historia, en particular, tiene una banda sonora que no necesita presentación. Cada nota de "Billie Jean", cada paso de "Thriller", cada susurro de "Smooth Criminal" actúa como un imán emocional. No es solo nostalgia es memoria viva.
La cara y la voz Jaafar Jackson
El casting de Jaafar Jackson, nieto de Joe Jackson y sobrino nieto del propio Michael, fue una apuesta arriesgada. Pero también profundamente simbólica. Desde el primer avance, muchos se preguntaban ¿podrá sostener el peso del legado? Las respuestas han sido mixtas entre la crítica especializada la película tiene un 38 % de aprobación en Rotten Tomatoes, pero el público ha respondido con entusiasmo 97 % de aprobación en la misma plataforma, y una calificación de A- en CinemaScore, un termómetro fiable del impacto emocional en las salas.
Que el público cierre filas no es casualidad. Lo que para algunos críticos puede parecer una omisión, para otros es una decisión ética. La película termina en 1988, justo antes de que estallaran las primeras acusaciones de abuso sexual que marcarían el resto de la vida de Michael Jackson. Esa elección no es neutral. Es una declaración esta historia no pretende juzgar, sino celebrar. Y en ese vacío narrativo hay también una tensión palpable. ¿Puede contarse la vida de una figura tan compleja sin pasar por su oscuridad? La producción, coproducida con el patrimonio de Michael Jackson, rehízo parte del tramo final debido a restricciones legales derivadas de acuerdos previos. Algunas escenas, simplemente, no podían mostrarse.
El mito sigue vivo
Y ahí reside, quizás, la clave de su éxito. La película no intenta ser un documental judicial. Es un retrato íntimo de la ascensión, del talento en estado puro, del niño que nació con el ritmo en el cuerpo. Y eso, en un mundo saturado de conflicto y ruido, tiene un valor incalculable. El espectador no paga solo por ver una historia paga por revivir una emoción.
- El estreno superó al de Taylor Swift The Eras Tour (93 millones), aunque esta última pertenece a una categoría distinta película-concierto.
- El estudio ya trabaja en la posibilidad de futuras entregas, según coinciden Barron"s y AP.
- Existen materiales descartados que exploran etapas posteriores de la vida de Jackson, lo que abre la puerta a una saga.
El cine de biopics musicales no ha muerto. Al contrario ha evolucionado. Ya no basta con hacer una cronología fiel. Se necesita un mito, una banda sonora universal y una conexión emocional que trascienda generaciones. Michael Jackson lo tiene todo. Y Hollywood, como siempre, sabe dónde late el corazón del público. Si esta primera entrega cierra en 1988, lo más probable es que la segunda no tarde en llegar. Porque cuando una figura como esta vuelve a la pantalla grande, no es solo una película la que se estrena es un reencuentro masivo con lo que fuimos, con lo que bailamos, con lo que nunca olvidamos.