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Hay cancelaciones que se explican por desgaste, por cifras flojas o por un reparto agotado. La de Blue Bloods encaja mal en cualquiera de esas categorías.
Tom Selleck no ha ocultado su malestar casi dos años después de la emisión del episodio final. El actor insiste en que nadie quería despedirse de una serie que llegó a 14 temporadas y 293 episodios, una rareza en una televisión donde los elencos suelen resquebrajarse mucho antes.
"Blue Bloods fue un proyecto hecho con mucho cariño… creo que para todos. La verdad es que, en el último año de Blue Bloods, en nuestra última cena familiar, todos querían volver. Ya nos habíamos rebajado el sueldo un 25%. Ya habíamos hecho todo lo posible para que la serie siguiera adelante." - Tom Selleck, actor
Ese recorte del 25% dibuja una escena poco habitual en una producción veterana. Cuando una serie alcanza semejante recorrido, lo normal es que las negociaciones giren alrededor de cuánto cuesta sostenerla, no de cuánto está dispuesto a ceder un reparto entero para mantenerla viva.
Blue Bloods siguió entre lo más visto cuando CBS la canceló
Selleck apoya su frustración en un dato difícil de ignorar. Blue Bloods fue el sexto programa más visto de la televisión abierta en su decimoquinto año dentro del ranking de los 100 espacios más vistos.
"Fue muy frustrante porque… de los 100 programas más vistos de la televisión abierta, Blue Bloods era el número seis en nuestro decimoquinto año. Nadie quería irse. Todos iban a quedarse. Eso es difícil de conseguir. Puede que sea una especie de récord tener al mismo elenco intacto durante tanto tiempo. Normalmente, si no fuera una familia, sería diferente, pero ya sabes, no se podía reemplazar a Jamie [interpretado por Will Estes] o a Danny [Wahlberg] o a cualquier otro con otro actor". - Tom Selleck, actor
Ahí aparece la contradicción que convierte el caso en algo más que una simple despedida de parrilla. Una serie longeva, con audiencia alta y con su reparto dispuesto a rebajarse el sueldo, terminó fuera de antena justo cuando conservaba una de las piezas más difíciles de retener en televisión, la sensación de familia dentro y fuera de la ficción.
Ni siquiera eso garantizó su continuidad.
Tom Selleck retrata un rodaje sin guerras de ego
En sus recuerdos, Selleck no describe un set dominado por tensiones ni por estrellas en conflicto. Al contrario, presenta Blue Bloods como un espacio donde esa convivencia rara vez saltó por los aires, algo que ayuda a entender por qué la cancelación le sigue escociendo.
"Quizás la gente no se dé cuenta, pero trabajar en muchas series se vuelve una pesadilla. Hay muchos egos y gente que dice cosas como ‘No salgo de mi camerino hasta que él salga’… y es horrible. Blue Bloods nunca fue así". - Tom Selleck, actor
Visto así, la serie no solo perdía audiencia potencial cuando se apagó, también perdía una química interna que no se improvisa. En una industria que cambia intérpretes, tonos y fórmulas con rapidez, mantener intacto durante tanto tiempo un reparto central ya era parte del valor del producto, como también ocurre en series derivadas de largo recorrido.
CBS mantuvo al personaje de Danny, pero cambió de serie
La cadena no cerró del todo esa puerta narrativa. CBS estrenó Boston Blue, un spin off centrado en Danny, el personaje interpretado por Donnie Wahlberg, y esa nueva serie llegará a su segunda temporada en octubre.
La decisión tiene algo de continuidad y algo de ruptura. Danny sobrevive en pantalla, pero el núcleo que Selleck defendía como irreemplazable ya no existe como conjunto, de modo que la franquicia conserva una rama mientras pierde el árbol entero, una operación que recuerda a otros intentos de estirar universos televisivos con nuevas extensiones de franquicia.
Al final, la cifra que mejor resume el desencuentro no es 293 episodios, sino ese número seis en audiencia durante su decimoquinto año, porque no habla de nostalgia sino de una serie que todavía retenía público cuando ya habían decidido apagar la mesa familiar.