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DC ya ha enseñado el primer tráiler de Clayface llegará a los cines el 23 de octubre, y lo hace con una historia que se aparta del villano de trazo simple para mirar de frente a un hombre que ve cómo su cuerpo deja de obedecerle.
Matt Hagen cae en una trampa que empieza con un tratamiento
En el centro de la película está Matt Hagen, un actor que recurre a un tratamiento experimental después de sufrir un ataque del crimen organizado.
Tom Rhys Harries interpreta a ese protagonista, atrapado en una trama donde la violencia llega primero y la ciencia intenta responder después. Naomi Ackie encarna a la científica que desarrolla ese tratamiento, de modo que la historia no gira solo alrededor del monstruo, sino también alrededor de quien pone en marcha la solución.
Ese cruce entre identidad, cuerpo y espectáculo ya había aparecido en otra lectura reciente del personaje, aunque aquí el avance presentado por DC coloca el foco en el origen de Matt Hagen y en la cadena de decisiones que lo empuja hasta el borde.
James Watkins dirige una película que nace de varias manos
Dirige James Watkins.
Detrás del guion hay una combinación poco habitual, porque la película se basa en una historia de Mike Flanagan y Hossein Amini. Ese dato ayuda a entender por qué Clayface puede moverse entre el drama físico de un actor herido y el pulso más sombrío de una transformación fuera de control.
Además, la producción corre a cargo del estudio de James Gunn, una figura que hoy funciona casi como termómetro de cada nuevo movimiento de DC. No es un detalle menor, porque el primer tráiler suele hacer más que enseñar imágenes, también marca el tono con el que una película quiere ser leída desde su anuncio.
El reparto dibuja un entorno que va más allá del protagonista
Junto a Rhys Harries y Ackie aparecen David Dencik, Max Minghella, Eddie Marsan, Nancy Carroll y Joshua James.
El reparto suma nombres de registros muy distintos y ensancha el conflicto alrededor de Hagen. Cuando una historia así funciona, el interés no depende solo de quién sufre la mutación, sino de quién la observa, la provoca o intenta contenerla.
Mientras otras piezas recientes del universo DC han servido para presentar héroes y calendarios de estreno, como ocurrió con el regreso de Supergirl al cine, Clayface se presenta con un punto de partida más incómodo. Aquí no hay aprendizaje luminoso, sino un actor atacado, una científica, un experimento y un cuerpo convertido en campo de batalla.
El 23 de octubre queda así asociado a una pregunta muy concreta, qué queda de Matt Hagen cuando el remedio llega después del crimen y empieza a parecerse demasiado al daño que intentaba reparar.