Hay películas que parecen nacer con alma. Historias que, más allá del color de los píxeles o la precisión de la animación, tocan algo profundo en nosotros. Coco, la emotiva cinta de Pixar estrenada en 2017, fue una de esas. Con su vibrante homenaje al Día de Muertos, nos recordó que los lazos familiares no se rompen ni siquiera con la muerte. Ahora, nueve años después, la compañía ha confirmado lo que muchos esperaban Coco 2 llegará a las salas el 21 de noviembre de 2029. Una fecha que suena lejana, pero que ya enciende la emoción en millones de personas que aún tararean "Recuérdame" bajo la ducha.
El regreso de los creadores originales
Lo que hace aún más significativo este anuncio es que la continuidad no solo será narrativa, sino también creativa. Lee Unkrich y Adrian Molina, quienes dieron forma a la primera entrega, regresan como directores. Eso no es común en el universo Pixar, donde los relevos suelen ser habituales entre secuelas. Su vuelta sugiere un enfoque cuidadoso, casi devocional, hacia una historia que trascendió lo cinematográfico para convertirse en un fenómeno cultural. La primera Coco no solo recaudó más de 800 millones de dólares; también ganó dos Oscars y, más importante aún, se ganó un lugar en el corazón de familias mexicanas y de habla hispana en todo el mundo. Representación bien hecha no es solo justicia social es también buen negocio.
Una agenda llena de fantasmas, gatos y superhéroes
Entre ahora y ese noviembre de 2029, Pixar tiene preparado un calendario de estrenos que promete mantenernos entretenidos –y emocionados– durante años. Antes incluso de que llegue Coco 2, el 5 de marzo de 2027 desembarcará Gatto, una nueva historia original firmada por Enrico Casarosa, el director detrás de la encantadora Luca. Esta vez, la acción se traslada a Venecia, donde un gato negro llamado Nero, con más mala suerte que malicia, se ve envuelto en los tejemanejes de una misteriosa mafia felina. Allí conocerá a Maya, una gata callejera y artista que podría enseñarle que no todo en la vida es sobrevivir también hay espacio para crear, soñar y, por qué no, enamorarse.
No muy lejos en el tiempo, el 16 de junio de 2028, los Parr regresarán con Los Increíbles 3. Dirigida por Peter Sohn, responsable de la visualmente audaz Elemental, la tercera entrega contará con Brad Bird no solo como productor, sino también como guionista. Bird, autor de las dos primeras películas, parece querer asegurarse de que el tono satírico y emocional que definió a la saga no se pierda. Una trilogía de superhéroes que, en el fondo, siempre ha sido sobre el equilibrio entre vida familiar y vocación.
Fantasmas asiáticos y mercados invisibles
Pero quizás la propuesta más intrigante sea Ono Ghost Market, con estreno programado para el 10 de marzo de 2028. Inspirada en leyendas y mitos asiáticos, esta nueva película original explora la frontera entre los vivos y los muertos, un territorio que Pixar ya conoce bien, pero desde una nueva perspectiva cultural. Aunque aún se conocen pocos detalles, el título y el enfoque sugieren un universo mágico y misterioso, tal vez con mercados ocultos donde almas, espíritus y memorias se intercambian. Es un recordatorio de que la muerte, en muchas tradiciones, no es un final, sino una transición.
Este ambicioso calendario no surge en el vacío. El éxito reciente de Hoppers, la última apuesta de la compañía, que ha superado los 240 millones de dólares de recaudación frente a un presupuesto de 150, ha reforzado la confianza en que el público sigue dispuesto a emocionarse con historias bien contadas, incluso en un mercado cada vez más dominado por franchises y reboots. Y mientras tanto, este mismo año, el 19 de junio, llegará Toy Story 5, una fecha que ya muchos tienen marcada en rojo en sus calendarios.
Lo interesante no es solo cuántas películas llegan, sino qué tipo de historias eligen contar. En un mundo saturado de ruido visual, Pixar parece apostar por lo íntimo, lo mítico, lo transgeneracional. Historias donde los muertos hablan, los gatos tienen sueños, y los superhéroes se preocupan más por la escuela de sus hijos que por salvar el mundo. Quizás, en el fondo, lo que más nos atrae del cine de animación no es que nos muestre mundos imposibles, sino que nos recuerde lo profundamente humanos que somos.